El pasado lunes se dio por concluida la primera temporada del Ministerio del Tiempo tras ocho intensos episodios. Sin esta serie me quedo sin la única serie que he seguido por la televisión en los últimos años y me gustaria compartir con vosotros un poco mis opiniones, dejando al lado fanboy que llevo dentro. Bueno, intentándolo al menos. La emoción del final de temporada ya se está pasando y Twitter está empezando a dejar de echar humo así que ya va tocando un poco de retrospectiva.

Pero… de qué va esta serie?

Si has vivido en un búnker, has estado orbitando por el espacio o con la cabeza en un agujero estos dos últimos meses (o no nos lees muy habitualmente… ejem) quizás no sepas de que va esta serie. 
El Ministerio del Tiempo es una serie de TVE, creada por  Javier y Pablo Olivares y nos narra las aventuras de tres funcionarios públicos. Dicho así no parece nada interesante pero la cosa cambia cuando digo que uno de ellos perteneció a los Tercios de Flandes. O que otra es la primera mujer que entró en la universidad en España del Siglo XIX. Porque serán funcionarios, sí, pero su trabajo consiste en arreglar problemas en la línea temporal de la historia de España desde el Ministerio del Tiempo.
El ministerio es una entidad gubernamental secreta encargada de vigilar ciertas puertas que actúan como túneles del tiempo y mantener la historia de España tal y como es. Son los poseedores del Libro de las Puertas, un antiguo manuscrito que un rabino judío le confió a la Reina Isabel la Católica a cambio de su libertad. Como dijo Salvador, actual director del ministerio: «La historia de España no es la mejor, pero piensa que podría haber sido peor«. 
Como agencia española, no se trata de un grupo lleno de recursos ni de tecnología puntera; son funcionarios y trabajan con lo que tienen, se quejan de sus sueldos y aprovechan los días moscosos como cualquier otro.
La serie está centrada en una patrulla de funcionarios, que constantemente viajan al pasado para evitar otros usen o alteren la historia en su propio beneficio. Julián Martinez (Rodolfo Sancho) es un enfermero del SAMUR que acaba de perder a su esposa en un accidente, haciendo que tenga muy poco apego a su vida, a pesar de su constante preocupación por lo demás. Junto a él aparece Amelia Folk (Aura Garrido), el cerebro del grupo, una joven estudiante del Siglo XIX y Alonso de Entrerríos (Nacho Fresneda), un soldado de  Flandes del Siglo XVI, completamente anacrónico pero también hábil estratega y gran guerrero.
La serie discurre durante 8 capítulos casi autoconclusivos de 70 minutos aproximadamente, donde se combinan es su justa medida, intriga, acción y relatos históricos con unas grandes dosis de humor. Durante su emisión siempre se ha mantenido alrededor del 11% de share, siempre por encima de los dos millones de espectadores por capítulo, algo nada desdeñable, digan lo que digan.

Las luces

Decir que El Ministerio del Tiempo es de lo más brillante que ha ocurrido a la ficción televisiva española quizás es exagerar un poco (o no), pero pensar que fue una apuesta muy arriesgada y loca y que les ha salido muy bien es innegable.
«TVE va a liarse a hacer Dr.Who a la española, miedo me da…» fue algo que escuché cuando anunciaron la serie, pero desde el primer capítulo, la serie de Javier y Pedro Olivares demostró tener un carácter y un tono propios, alejados de cualquier otra serie de la parrilla actual.
La premisa de usar el humor (sin resultar burdo, o excesivo) como vehículo conductor de una serie histórica de aventuras fue un gran acierto. Es imposible no pensar en similitudes en ese aspecto con la serie británica, pero como siempre se ha dicho, si algo funciona, no lo toques. Además hacen un gran trabajo acercando la historia y la cultura a los espectadores, obras como el Guernica de Picasso o Poeta en Nueva York de Lorca habrán sido descubiertas por mucha gente estas semanas.
Uno de los pilares mas fuertes de la serie son los personajes. Tienen una construcción muy sólida y coherente y en algunos casos, su desarrollo resulta más atractivo que la propia trama general del capítulo. A veces, los capítulo están construidos alrededor de un personaje concreto, como por ejemplo, los dedicados a Ernesto o Irene. No hay ningún personaje plano, ni los más secundarios como la secretaria Angustias o el (genial) retratista Velázquez.
El otro punto fuerte de la serie siguen siendo personajes, pero esta vez, me refiero a las apariciones estelares espisódicas. Debido a la naturaleza de los viajes de la patrulla, no hay viaje que no se crucen con grandes nombres de la historia de España como Federico García Lorca, Torquemada o Isabel la Católica. Incluso personajes de ficción como el Lazarillo de Tormes tienen cabida dentro de la serie. Se nota mucho cariño en la caracterización y representación de los personajes y aunque a veces se hagan pequeños giros, están tratados con mucho respeto y admiración (vale, Franco resulta un poco chanante, pero no pondré ninguna objeción a eso…). Momentos como el encuentro entre Velázquez y Picasso, la discusión sobre arte con Dalí o la aparición de Spinoza para salvar el día hacen que vuelvan a darme ganas de verme esos capítulos.
A nivel técnico la serie tiene una factura impecable, mas propia de una película. Supongo que con tanta ficción histórica que se han producido a lo largo de los años en España no ha habido ninguna dificultad para trabajar con el enorme vestuario de la serie (el encuentro con la reina Isabel está grabado con los mismos vestidos y en el mismo lugar que la serie del mismo nombre). 
La serie ha sido dirigida a tres manos, repartiéndose los capítulos entre Marc Vigil, Jorge Dorado, Abigail Schaaff. Como nos contó Jorge Dorado en la entrevista que pudimos hacerle, Marc Vigil grabó 4 episodios, marcó las pautas y el estilo general y luego Jorge se ha encargado de los capítulos más peliculeros y trepidantes y Abigail de los más intimistas y reflexivos. 
 
Si algo he descubierto con esta serie es que los fans españoles necesitaban una serie de este tipo como agua de Mayo. Porque esa dosis justa de fantasía, ciencia ficción y misterio ha sido la chispa que ha encendido la imaginación de miles de ministéricos por todo el país. Con tan solo un par de capítulos emitidos la gente en internet ya estaba preguntando de qué época era Ernesto, a dónde llevaba la misteriosa puerta 58 o si aparecería el marido de Angustias. Dibujando fanarts, escribiendo fanfics y todo, oiga. Estos días la propia cuenta de Twitter del ministerio está otorgando premios a ello.
Porque algo que ha sido decisivo para el arraigo de la serie ha sido todo el trabajo que ha habido detrás de la serie, en internet. La cuenta de Twitter del ministerio ha sido una fuente constante de información y bromas haciendo del visionado de la serie en directo todo un evento transmedia. Además de fotos y enlaces a las referencias históricas reales, la cuenta compartía imágenes con las mejores frases en el momento exacto en el que se producía en la serie (con las que hemos ilustrado todo el artículo…). Incluso RTVE ha creado un grupo de Whatsapp privado para compartir contenido exclusivo.
A pesar de que la serie no ha tenido demasiada publicidad por parte de su propia cadena, la página oficial está repleta de información y contenido multimedia complementario. Después de cada capítulo se emitían Los Archivos del Tiempo, un programa que combinaba tanto detrás de cámaras del capítulo como el trasfondo histórico del mismo. No he sido capaz de verme la mayoría de los making-off de las películas que me gustan pero este programa me parecía casi tan interesante como el mismo capítulo de la serie. Igualmente se emitían online un programa de entrevistas a los actores bajo el nombre de La Puerta del Tiempo.

Pero también sombras

El Ministerio del tiempo es una serie diferente fresca y divertida, pero no nos engañemos, no es un House of Cards o un Juego de Tronos. Supongo que tampoco lo pretende, pero la serie ha forjado fans tan duros como cerriles.
Como he dicho, un punto fuerte son los personajes… hasta el punto que la historia de del capítulo en sí a veces se torna sosa y aburrida. El capítulo del Guernica, por ejemplo, quitando los momentos del Velazquez, resulta tedioso y un poco insulso. Incluso el último capítulo, el desenlace de la temporada, es solo un carrusel de famosos históricos de la Residencia de Estudiantes y un pretexto para avanzar más las historias individuales. Para una serie tan corta han perdido demasiado tiempo que podrían haberlo aprovechado en darle mas ritmo y aventuras, El hilo conductor de la temporada es muy fino, casi inexistente, poco más que la historia de cada uno de los miembros de la patrulla. Esperemos que planteen un arco argumental general para la segunda temporada más sólido.

Aunque los personajes sean uno de los aspectos más trabajados de la serie, ésta falla al definir los villanos. A lo largo de la temporada no hay villanos recurrentes o de calado. Lola Mendieta, ex-funcionaria que aparece en el primer capítulo como un personaje misterioso e intrigante, que conoce puertas secretas, tiene muy baja moral; parece que va a estar detrás de todo lo que le ocurra a la patrulla de protagonistas durante toda la temporada. En cambio, es relegada a un segundísimo plano y descubierta como una viajera en el tiempo bastante torpe y cobarde que únicamente quiere acercarse a artistas históricos para conseguir beneficios en el futuro. Armando Leiva, otro gran personaje digno de ser un villano de la temporada entera, con esa convicción rabiosa e indignada que bien pudiera haber servido de contrapunto al director del ministerio, intentando ganarse a la patrulla con sus ideas de que el tiempo debe ser alterado para mejorar a todos, es presentado al final de un episodio y despachado sin pena ni gloria en el siguiente.

Siendo quisquillosos quizás, una serie que trate sobre viajes en el tiempo debería hacer un poco más de esfuerzo en explicar el propio sistema de los viajes ya que es donde más ejercicio de suspensión de incredulidad hay que hacer. No por el hecho de que existan las puertas sino por el cómo existen, porqué nadie las cruza por error o cosas así. «No se puede viajar al futuro» es otra de las normas del ministerio, pero luego resulta que dos de los tres protagonistas están viviendo en su propio futuro… Es parte de los misterios del ministerio, pero conozco unas cuantas personas que no pasaron del segundo capítulo por esa falta de justificaciones. Una vez más necesitamos remitirnos a referencias inglesas: la TARDIS es una máquina con aspecto de cabina de teléfonos azul que viaja en el tiempo y el espacio; hay determinados momentos a los que no puede ir y ciertos eventos que no se puede cambiar. Lo tomas o lo dejas, pero no tiene mucha más complejidad…

Aunque la mayor parte de las series de televisión están dirigida por un abanico de directores distintos y a pesar de que lo he incluido como una de las ventajas, también lo incluyo en las desventajas al notarse una irregularidad entre un capítulo y otro. Quizás los cambios en la manera de dirigir de Abigail y de Jorge sean los más diferentes y puede chocar un poco ya que además alternan sus episodios. El guión de esos episodios no ayuda a crear una imagen homogénea ya que Schaffer posee los capítulos más lentos mientras que Dorado tiene en sus manos los más repletos de acción y tensión.

El formato elegido es una lacra que sufrimos en cualquier ficción española y una vez más no hace ningún bien. Setenta minutos están pensados para cubrir una hora y media de televisión (aunque TVE no tenga publicidad, tiene patrocinadores, que viene a ser lo mismo solo que se anuncian antes y después en lugar de durante la emisión) y obligarte a cortar el final del programa anterior de otra cadena (véase el Hormiguero, el Intermedio o similar) e impedir ver el comienzo del primer programa de la noche de la competencia (ehhh… lo que sea que otras cadenas emitan a las 23 y algo de la noche). Eso esta muy bien para los directivos que solo ven números pero para un espectador comienza a hacerse un poco bola un capítulo tan largo. Cuarenta minutos hubiesen cubierto perfectamente las tramas y hubiera permitido hacer más capítulos. 

…y polemica

Quizás el mayor enemigo que ha tenido la serie ha sido su propia cadena. Además de una nula promoción más allá del primer capítulo, la cadena nacional ha estado constantemente bombardeando el éxito de la serie. TVE, al igual que todas cadenas nacionales hoy en día está mas centrada en la parrilla de la competencia que en la propia. El Ministerio del Tiempo ha tenido que competir con grandes estrenos de ficción de la temporada de AtresMedia y Mediaset y la contraprogramación le ha salido cara. TVE, debido a que el increíble 17% de share del primer capitulo, decidió adelantarlo un cuarto de hora pensando que los espectadores dejarían a la mitad los programas que estuviesen viendo en otras cadenas a las 22:15. La audiencia se resintió pero en otro arranque de originalidad, las 22:15 para comenzar una serie debió ser una hora un poco fea por lo que por tercera semana consecutiva decidió adelantarlo un cuarto de hora más. Para complicar más las cosas, el cuarto capítulo coincidió con un debate a las elecciones andaluzas que obligó a emitir ese episodio casi de madrugada en Andalucía.

Los números del share fueron bajando (aunque se mantuvieron en un suelo la mar de respetable) y después del segundo capítulo se disparó la polémica por Internet de que TVE no estaba nada contenta con los números y que no pensaba renovar la serie. ¡Incluso se hablaba de cancelarla prematuramente! En escasas horas el hastag #TVErenuevaMDT fue TT nacional y todo el mundo se hacía eco del rumor en Twitter. No tardó mucho en que TVE diera el comunicado oficial de que el Ministerio del Tiempo seguiría al menos una temporada más. Pero con el anuncio vinieron las condiciones y es que TVE no solo no estaba contenta con los números de la serie sino también con el contenido y cuando se hiciera una nueva temporada, querían estar soplando la nuca de los guionistas…

Conclusión

El Ministerio del Tiempo es una gran serie, divertida y amena como pocas, que se sale de todo lo que la televisión nacional nos ofrece. Quizás no sea una serie de diez, pero pero tiene una nota muy alta. Te hace imaginar, apreciar la cultura y acercar la historia a las casas. Es una serie madura, con muchos guiños y una crítica muy sutil, que deja con buen saber de boca.
Tiene un imaginario y una mitología que ojalá pueda seguir creciendo no uno sino muchos años más, sin censuras ni límites de ningún tipo para convertirse en el referente que tiene el potencial de ser. Tanto dentro del país como fuera.
Por cierto, ¿os he dicho ya que podéis ver toda la serie gratuitamente en la web de www.rtve.es? ¿A qué esperáis?

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