«Cuidado con la Cumbre Escarlata…» con esa misteriosa frase arranca la última creación del mejicano Guillermo del Toro, una historia de horror y suspense en la Inglaterra victoriana. Y cuidado es lo que hay que tener con esta película, que a pesar de sus fantasmas e historias truculentas, puede llevar a engaños a algun espctador poco precavido.

Edith Cushing es la joven y soñadora hija de un terrateniente americano, hecho a si mismo. En su camino se cruza el misterioso Baronet Thomas Sharpe, miembro de una aristocrática familia inglesa venida a menos. Los restos de la familia Sharpe, él y su hermana buscan desesperadamente capital para llevar a flote un desastroso negocio de explotar las minas  familiares, sin mucho éxito.

La cumbre escarlata

Una tragedia empuja a la joven Edith a los brazos de Thomas Sharpe, sin ser consciente del lado oscuro que el noble y su familia esconden. Se mudan a la propiedad de la familia, una mansión tan fascinante como espeluznante y decrépita, construida sobre esa arcilla roja que hace que la propia casa se tiña de un color sangriento como si tuviese vida propia. Los fantasmas del pasado, literal y figuradamente, acsarán a la nueva inquilina, para descubrir los misterios que la casa esconde.

Después del blockbuster que resultó ser Pacific Rim, Guillermo del Toro vuelve con una historia mucho más intimista y personal.  Dejando un poco de lado esa narrativa poética y fantástica que mostró en El Laberinto del fauno y Hellboy 2, La Cumbre Escarlata es ante todo una historia de suspense. En la primera parte del la película, la protagonista se encuentra inmersa en la escritura de su primer libro y, como en la mayoría de las veces que aparece la presencia de una novela dentro de una película, ésta refleja la trama de la cinta. En palabras de la protagonista: «estamos ante una historia con fantasmas, pero más que formar parte principal del argumento, éstos reflejan los ecos del pasado y el deseo de los personajes de dejarlos atrás». Dicho esto, los fantasmas de La Cumbre Escarlata bien aportan colorido al relato, pero podrían haber sido fácilmente esquivados en la historia.

El director mejicano sabe dosificar bien el suspense y aunque el misterio que rodea a los hermanos Sharpe no sea ni demasiado sorprendente ni original, su desarrollo nos deja atentos toda la película. El resto de la historia quizás peca un poco de simplista, con todos los tópicos achacables a una historia victoriana de este estilo, incluyendo grandes tragedias, decadencia, enfermedades terribles, personajes muy malvados y otros que buscan redención… todo en la película está mimado con un gran gusto por lo clásico. Una cosa negativa es que durante la proyección hubo varios momentos en la película que el propio guion o ciertas conversaciones entre los personajes provocaron risas in intencionadas entre el público.

La Cumbre Escarlata

La protagonista, Mía Wasikova (Alicia en el país de las maravillas) posiblemente sea lo más flojo de todo el reparto, juntando una actuación perezosa con la peor elección de vestuario de toda la película. Del resto del reparto, sin ninguna duda todo el mérito está en los hermanos Sharpe. Tom Hiddleston, a quien pudimos ver brevemente en el Festival de Cine de San Sebastián, después de sus grandes trabajos para Marvel ha demostrado que este tipo de papeles le viene como anillo al dedo. Y la deslumbrante Jessica Chastain, con una actuación que traspasa la gran pantalla, mostrando una vez más por que esta considerada como una de las mejores actrices de Hollywood.

La nueva película de Guillermo del Toro ya esta en cines. No os la perdáis, seguro que os enganchará y recordad «cuidado con la cumbre escarlata…»

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