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Con un título cuanto menos llamativo, Muerto en el acto cuenta cómo es posible morir en escena, pero de verdad de la buena. Aunque más que morir… cómo asesinar a tu compañero de reparto sobre las tablas y que nadie vea nada, ni siquiera el público. Tan solo hay un hecho evidente: el cuerpo de un hombre que yace sobre el escenario. Y así empieza la historia, con la muerte del protagonista de El vuelo de la codorniz.

Nadie parecer saber qué ha ocurrido, los actores-personajes deambulan sobre las tablas y se preguntan entre ellos quién ha sido. Interactúan con un público confuso que no entiende lo que está sucediendo y que además es juzgado por los actores como posibles culpables.

muerto en el acto

Durante el desarrollo de la acción, actores y público, intentarán dar luz a este asesinato. Para ello, el inspector de policía Mercadal y su subinspector Marino, se propondrán reconstruir los hechos a través de los diferentes interrogatorios, como el de Filomena o Regi, así como de Concha, la apuntadora o Benancio, el encargado de sonido. Se vuelve al pasado para atar muchos cabos sueltos, pero para desgracia de los inspectores, todas las versiones son muy distintas aunque hay algo en común: todos tenían al menos una razón para asesinarle. Muerto en el acto pone en entredicho la verdad escénica para envolver al espectador en un halo de misterio y confusión.

La trama e incluso la construcción de los personajes siguen muy de cerca la dramaturgia de Enrique Jardiel Poncela, Pedro Muñoz Seca o Carlos Arniches. Hay que mencionar la escasa decoración que se utiliza, debido probablemente a que se quiera realzar la interpretación del reparto actoral, algo que se consigue. Tres únicos actores que se cambian de traje para ser otro diferente. Ritmo, rapidez y energía es lo que prima en sus declamaciones frente a un público que poco a poco va a ir descubriendo qué ha sucedido.

Muerto en escena abre la cuestión existencialista sobre el teatro. Es en realidad una pieza metateatral que utiliza multitud de juegos de palabras para enganchar, poco a poco, a los espectadores. Un humor absurdo e incluso surrealista que ubica sus coordenadas temporales allá por 1975, con la muerte de Franco.

En definitiva, una obra muy divertida que te mantendrá en vilo y con una sonrisa durante sus ochenta minutos de duración. ¿Serás tú el asesino?

Horario: Teatro Alfil. Diciembre. Martes 15 (20:00h) y martes 29 (22:30h). Miércoles 30 (20:00h).

Reparto: María Zamora, Josep Manel Casany, Diego Braguinsky y Olga Utiel.

Dirección: Jaime Puyol.

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