Carmen Martín Gaite

El relato transcurre durante una noche de insomnio que la escritora padece, en la que los recuerdos de su infancia y adolescencia en la ciudad de Salamanca irán desfilando durante la visita de un interlocutor cuya identidad es desconocida. Esto hará aflorar sus reflexiones, impresiones y opiniones sobre lo que hasta el momento ha sido su vida.

Carmen Martin Gaite

De El cuarto de atrás pueden extraerse tres elementos que definen y están presentes a lo largo de esta obra y de alguna otra de la autora. Por un lado, este título y otros denotan un gran intimismo personal. Otro elemento es la metaliteratura. A Martín Gaite siempre le preocupó, interesó y por supuesto, admiró la palabra. Incide mucho en el hecho lingüístico y por ese motivo la intertextualidad, la conversación y en definitiva, escribir y hablar son los dos emblemas de esta autora. Por último y relacionado con el anterior aparece la oralidad. La autora consiguió trasladar la lengua hablada a la palabra escrita. Ante la aparente sencillez se esconde un minucioso trabajo lingüístico y ese deseo de encontrar al interlocutor perfecto, a un compañero de conversación. Pero además, dentro de la oralidad podríamos aludir a lo inefable, ya que pese a todo este despliegue de palabras la autora intenta expresarlo. Esto se ve en el primer párrafo del relato, que quizá puede asustar al lector porque el personaje intenta describir las imágenes que ve al cerrar los ojos, algo muy complicado.

Aquel trastero donde la pequeña Carmen jugaba, tras la Guerra Civil se convirtió en una despensa. Es en este momento cuando ella busca otros lugares hacia donde evadirse como la Isla de Bergai o Cúnigan, lugares inventados que le permiten escapar. Así pues la literatura será su refugio, algo que el hombre de negro le sabrá reprochar advirtiéndole que «La literatura es un desafío a la lógica, no un refugio contra la incertidumbre». (Capítulo 2).

En cuanto al espacio hay que decir que es único y además, cíclico. La obra comienza y termina en el mismo lugar: la cama de la protagonista. Como en el teatro, cada uno de los siete capítulos supone un pequeño cambio de escenario. Aunque hay que apuntar que Carmen llega una vez hasta el ascensor. Sin embargo, el lector no tiene la sensación de estar encerrado porque no se trata de una obra claustrofóbica, puesto que gracias a los recuerdos, la imaginación y las palabras de la narradora, el lector visita diferentes lugares, reales o no (Cúnigan y la isla de Bergai). En definitiva, al ser el recorrido tan amplio y heterogéneo se nos olvida que no hemos salido de su casa. El tiempo como el espacio se agranda hasta ocupar los cincuenta años que ha vivido la autora. Los continuos saltos en el tiempo, es decir, las anacronías nos permiten recorrer, desordenadamente, medio siglo de la intrahistoria española.

La explicación de esta obra responde a dos cuestiones: ¿Qué pretendió Carmen Martín Gaite? y ¿Qué significa realmente esta obra?

El cuarto de atrás es una novela de pocas respuestas seguras, es un relato de sugerencias y silencios que debe leerse como un juego, como un reto. Es en definitiva, un desafío a la inteligencia, a la sensibilidad y al sentido del humor.

2 Comentarios

  1. Hola, soy el autor de la fotografía que habéis usado en la cabecera sin mi consentimiento. Por lo menos podríais poner el nombre del autor. © Antonio Alba. Podéis seguir usando la imagen si añadís una marca de agua con mi nombre que sea visible.

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