Una niña pequeña vive en un mundo de adultos junto a su madre, quien intenta prepararla para la dura realidad, esperando que su hija crezca rápido. Para conseguir tener éxito en la prestigiosa Academia Werth, la pequeña y su madre se mudan a una casa nueva. La pequeña es muy seria y madura para su edad y planea estudiar durante las vacaciones siguiendo un estricto programa organizado por su madre; pero sus planes son perturbados por un vecino excéntrico y generoso que tiene otras ideas acerca de lo que es esencial, y le cuenta las aventuras de un principito venido de otro planeta. La vida de la niña se mezcla y contrasta con la narrativa sobre el principito, hasta que llega el fin del verano.

el principito moobys

El cine de animación nos está regalando propuestas novedosas y muy buenas películas en los últimos tiempos. Basta recordar, como meros ejemplos entre muchos más, Al revés, Anomalisa y Kubo y las dos cuerdas mágicas. Y ahora El Principito, que tiene su propia propuesta visual, impecable calidad técnica y un un marcado tono poético.

Vaya por delante que soy una entusiasta de la obra original de Saint-Exupery, y, como tal, he notado que se han obviado ciertas partes de la narración para concentrarse en otras, si bien se mantiene la idea central. También es cierto que, en un punto de la película, la historia se embarulla un poco, con una trama paralela que se desvía un tanto de la narrativa original y unos minutos que se me antojan superfluos.

Con todo, la película es encantadora  porque los personajes están vivos y tienen voz propia, visualmente está muy conseguida y  un  lirismo que emociona y convence, para darnos el mensaje de que lo esencial es invisible a los ojos. Es cine para toda la familia, y buen cine.

Director:  Mark Osborne

Guión: Irena Brignull (Con la novela: de Antoine de Saint-Exupery)

 

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