viernes 4 diciembre, 2020
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    [Teatro] Un leñador no es un diseñador

    Una reflexión acerca de la creación de los objetos

    Si cualquiera de nosotros mira a su alrededor, seguro que encuentra multitud de objetos cerca de él. Diferentes formas, funciones, pero con la característica común de que han sido diseñados por alguien para intentar hacernos la vida más fácil a nosotros. Un leñador no es un diseñador, la pieza que presenta Joan Estrader en el Teatro Alfil, es una reflexión en torno a los objetos en sí y al mundo del diseño de productos y a la creatividad en general.

    Esta reflexión toma una forma humorística difícil de definir. Esta cerca del monólogo, pero toma también algunos elementos de las exposiciones y de las conferencias. Joan Estrader interacciona (y hasta crea) con distintos objetos que hay en el escenario, desde un lápiz gigante a un botijo. También se introducen en la pieza distintos documentos audiovisuales que se proyectan en una pantalla, como un reportaje de los sesenta sobre el chimpancé Copito de nieve o canciones de rock. El monólogo va pasando de un tema a otro sin seguir lógica alguna y con la creatividad siempre como telón de fondo.

    Reflexiones acerca de la creatividad en clave de humor

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    Joan Estrader lo avisaba al principio la función: el material que va a exponer es bastante simple. Y así es. Los chistes y juegos de palabras que hace a lo largo de la función a veces tienen su gracia, pero hay otros que son realmente malos o están cogidos con pinzas. Como cuando dice que Picasso inventó el cubismo porque tenía un gato en un cubo. De todas formas, hay alguna gente a la que el humor malo le divierte mucho, como a otros el humor negro o el verde. Si es tu caso, estás de enhorabuena.

    En la pieza se analizan diversos objetos, como un botijo

    Uno de los puntos fuertes de Un leñador no es un diseñador es la interacción con el público. Joan Estrader da la sensación de encontrarse cómodo tanto arriba del escenario como entre el público, y la interacción entre los espectadores y los objetos crea algunos de los mejores momentos de la pieza.

    Un leñador no es un diseñador es una obra que recomendaría sobre todo si te interesa el mundo del diseño de productos o te dedicas a ello profesionalmente y quieres ver esta profesión desde un punto de vista que intenta ser cómico y que a veces lo consigue.

    Información útil:

    Horario: Todos los jueves, 22:30

    Teatro: Alfil – Calle del Pez, 10

    Entradas: 20 € taquilla, 16 € web

    Marcos Contreras
    Leo, veo pelis, intento viajar y entre una cosa y otra estudio Lenguas Modernas en la UCM.

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    2 Comentarios

    1. Hola, Marcos, tienes razón, los gustos de los humanos son tan diferentes como los sabores de los alimentos. Y, así es, en el humor como en la literatura hay gustos para todos. Yo estuve entre el público y puedo darme por satisfecha que mi relación calidad-precio fue muy buena. Además, como tú afirmas la destreza del actor y su forma de interactuar con el público es fenomenal, a mi parecer la gente se partía de risa; no creo que sea un principiante que se saque los chistes de la manga, sino a lo mejor sea otro tipo de humor que va más allá de lo convencional.

      Hace un mes asistí a la Abadia a ver una obra de drama por el cual pague casi 30 euros, y te digo que sacar tristeza es muy fácil y llama la atención como el público se va contento de un bodrio. Resumiendo, por mi parte no pondría un 10 al espectáculo porque no me gusta puntuar pero si está para un 8 como mínimo.

      A mi tanto como a tí me gusta el cine, escribo relatos cortos, estudio lengua en la UNED y soy profesora en la universidad

      • Hola Lolo, lo primero, gracias por leer y comentar!
        Como has dicho, que el público se vaya contento no quita que la obra sea un bodrio. No digo que esta en particular lo sea, pero desde luego no veo por ningún lado de dónde sacar el 8 mínimo del que hablas. Sobre el humor, no creo que vaya «más allá» del convencional, sino simplemente por otro lado distinto. Y ese tipo de humor te puede hacer gracia o no; yo he puesto un ejemplo (el del cubismo), pero había muchos otros de este estilo. Si a ti te pareció divertida la obra y te fuiste satisfecha, eso es lo que importa; aunque yo no puedo decir lo mismo.
        Suerte con las clases, la uni y los relatos!

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