BannerAtlantica BannerHeroes
BannerAtlantica BannerHeroes
BannerAtlantica BannerHeroes
BannerAtlantica BannerHeroes

El nombre de Molly Ringwald viene estrechamente ligado con el de un director y guionista, John Hughes, responsable de las mejores películas de género adolescente hasta la fecha. Diciendo esto, no quiero desmerecer títulos más actuales o de otras épocas pero, si por algo se caracterizó Hughes, es por ser el único director capaz de entender y reflejar como ningún otro antes la problemática de crecer siendo un adolescente, de sus problemas, sus miedos y sus deseos. En tres de sus películas más destacadas puso como cara protagonista a Ringwald. Ellos dos supieron dar voz a una etapa ya de por si complicada y que generalmente ha sido mal tratada, o no entendida por los directores.

Molly Ringwlad

Hasta Hughes, las películas teen estaban más centrados en personajes masculinos en plena efervescencia y donde las chicas eran el típico cliché estereotipado. Eran, por lo general, obras carentes de argumento donde la escasez de ropa parecía ser lo verdaderamente importante.

La figura de Ringwald no se puede entender sin Hughes y viceversa. Pero, ¿por qué fueron tan importantes esas películas, por qué marcaron tanto a los adolescentes de los 80 y por qué siguen gustando ahora? Y sobre todo, ¿qué tenía Ringwald para que se convirtiera en el icono adolescente que fue?

Lo que hizo el director, y por lo que la actriz se convirtió en un icono de esa época, fue presentarnos a una chica de verdad, real, con la que toda joven se podría identificar. Una chica interesante y compleja, inteligente, con problemas reales y que por primera vez era absoluta protagonista de las historias.

Su cara pecosa y su pelo rojo fueron los protagonistas de tres de los grandes títulos de Hughes: Dieciséis velas (Sixteen candles), El club de los cinco (The Breakfast Club) y La chica de Rosa (Pretty in pink). Hughes escribió el guión de esta última expresamente para ella, aunque no la dirigió, ya que ese mismo año se pondría tras la cámara de otro clásico de la época, Todo en un día.

Molly Ringwlad

Los temas tratados en estos filmes son diversos. En La chica de Rosa, nos plantea el problema de las clases sociales y la presión que éstas ejercen en los jóvenes de cualquier condición social. Dieciséis velas nos cuenta el sentimiento de soledad e incomprensión de una chica ignorada por su familia. Pero es probablemente El Club de los cinco la película que mejor define el cine de Hughes y donde demuestra el gran entendimiento y respeto que sentía hacia esa parte de la juventud. La película nos presenta a cinco personajes que en teoría no tienen nada en común, pero que durante su día de castigo en el instituto ven que, en el fondo, todos tienen problemas y que no son tan diferentes como ellos creen. Tenemos al inadaptado (Judd Nelson) perteneciente a una familia disfuncional, víctima de malos tratos y abocado a tener el no futuro que todo el mundo espera de él. El empollón (Anthony Michael Hall), al que todos auguran un futuro prometedor y que crece con la presión y la asfixia ante la posibilidad de poder fracasar. La chica rara (Ally Sheedy), mentirosa compulsiva que solo desea ser aceptada. El deportista (Emilio Estevez), capitán del equipo, presionado por su padre para que sea el mejor, despreciando y pisando a quien sea para demostrar su estatus, y la chica popular del instituto (Molly Ringwald en un papel muy alejado de los otros dos títulos) avergonzada de su virginidad, y con la presión de ser la chica perfecta.
Fue gracias a estos filmes y a otros como la mencionada anteriormente Todo en un día, lo que convirtió a John Hughes en el mejor director para una generación.

Molly Ringwlad

Tras estas películas, Ringwald intentó seguir su carrera como actriz en papeles más grandes y de otro género, lo que le llevó a rechazar protagonizar la siguiente película de Hughes, y lo que provocó el enfado del director, que desde ese momento cortó toda relación con la actriz.

«Eramos como los Niños Perdidos cuando toman la decisión de dejar Nunca Jamás. John era Peter Pan y nos advirtió que si nos marchábamos no podríamos volver. Y, fiel a su palabra, no solo no pudimos volver, sino que fue un paso más allá. Acabó con Nunca Jamás».
Ringwald para el New York Times – Fragmento libro The Time of my Life de Hadley Freeman

La estrella de Molly Ringwald se apagó pronto, pero Andie, Claire y Sam seguirán formando parte de la historia del cine y Molly será recordada como la gran estrella adolescente que fue y que supo dar vida como nadie a tres de los personajes más recordados de la década de los 80.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here