Quantic Dream es esa compañía de videojuegos que a día de hoy nos ha regalado títulos fantásticos en los que podíamos labrar nuestra propia historia, tomando diversas decisiones y consiguiendo un final u otro dependiendo de si habíamos tomado este camino o aquel. Este mismo año han lanzado al mercado el que, en mi opinión, es su mejor juego hasta la fecha: Detroit: Become Human.

Predecesores de gran nivel

Ya habíamos contado con títulos como Fahrenheit, en el que encarnábamos a Lucas, un hombre que ha cometido un asesinato a través de un ritual satánico en un baño público, pero no recuerda nada. Teniendo que luchar por demostrar su inocencia y por su libertad, tendremos que tomar diferentes decisiones, intentar mantenernos tranquilos (hay una barra que nos indica nuestro estado de ánimo) y tratar de seguir adelante sin que nos pillen la policía o los malos. Este juego contaba con tres finales: el bueno, el regular y el malo.

Dejando de lado el tema de fantasía y ciencia ficción, Quantic Dream siguió con una obra de lo más realista: una investigación policíaca en la que teníamos que descubrir quién había secuestrado a nuestro hijo. Heavy Rain se volvió uno de los juegos más populares de PlayStation 3, y no era para menos. Podíamos controlar a tres personajes diferentes y cada uno de ellos podía tener un final u otro dependiendo de las elecciones que nosotros hiciéramos. Esto nos proporcionaba una gran posibilidad de diversos finales.

Heavy Rain y Beyond: Dos Almas son dos de sus predecesores más conocidos.

Tal vez Heavy Rain puso el listón muy alto, porque Beyond: Dos Almas no tuvo el tirón que se esperaba. A pesar de contar con un reparto de renombre como fueron Ellen Page y Willem Dafoe, la trama no terminó de enganchar al público (Jodie, el personaje de Ellen Page, nace junto a una especie de “presencia” que le acompaña durante toda la vida. Pudiendo controlar a ambos, deberemos avanzar en la historia de esta chica tratando de descubrir qué es esta presencia y por qué está con nosotros). El tema de los finales también fue algo decepcionante. Las decisiones que tomabas a lo largo del camino tenían cierta repercusión en historias secundarias, pero a la hora de la verdad solo importaba la última decisión: blanco o negro.

Sin embargo, el 25 de mayo de este mismo año llegó a nuestras PlayStation 4 Detroit: Become Human, el juego que reúne todo lo bueno de estos tres títulos mencionados anteriormente. Han dejado de lado los errores que cometieron con los distintos juegos y han potenciado los aspectos que más gustaron a los jugadores. El resultado ha sido simplemente brillante.

Convivencia entre humanos y androides

El juego nos transporta a una Detroit futurista en la que los humanos conviven con los Androides: máquinas de apariencia humana que no solo ayudan a los humanos, sino que también se dedican a empeñar ciertos empleos menores, como limpiar las calles, ser dependientes de pequeños negocios o cuidar de los hijos de los humanos. Sin embargo, y por muy maravilloso e idílico que pueda sonar esto, no lo es tanto cuando la gente está perdiendo el trabajo por culpa de los Androides, el paro ha ascendido, los indigentes se multiplican y la pobreza de la población se ha disparado: los ricos son más ricos y los pobres son más pobres.

El juego empieza con Connor, uno de los tres personajes jugables que nos presentará una misión de lo más completa: investigación, negociación y toma de decisiones. Al llegar al lugar del crimen nos encontramos con que un Androide ha matado a su humano y está en el borde de la azotea con una niña en una mano y una pistola en la otra, amenazando con matarla si no le dejan huir de la ciudad. ¿Tu misión? Investigar el piso, encontrar todas las pistas posibles e intentar salvar a la pequeña.

Connor será el encargado de investigar el caso de los androides divergentes.

Desde este momento se descubre que los Androides pueden volverse divergentes (dejan de cumplir órdenes y, de algún modo, cobran voluntad propia). Y de esto irá la trama del juego. Los tres personajes que controlamos nos darán tres puntos de vista diferentes de la situación: Connor será el Androide encargado de cazar a todos los suyos que se vuelvan divergentes; Makcus, el líder de la rebelión Androide, nos hará ver por qué no está bien doblegarse ante los humanos y sí que los Androides luchen por su libertad; y por último Kara, quien lo único que busca es proteger a la pequeña Alice, una niña a la que cuidaba cuando era un Androide de cuidado doméstico.

A partir de aquí todas las decisiones cuentan, y esto hará que nos lleven a un final u otro. Porque sí, este juego tiene muchos finales distintos y, como dificultad añadida, cada personaje puede morir en cualquier momento de la partida.

El juego se divide en capítulos en los que controlaremos a los tres distintos personajes y en los que, al final de cada uno, se nos mostrará el esquema de desarrollo de acciones, en el que podremos ver las decisiones que hemos tomado y sus correspondientes consecuencias. Yo, en lo personal, creo que es algo fantástico para los que nos gusta completar las cosas al cien por cien. Así, para la próxima vez que juguemos, podemos saber que decisiones no tomar o que cosas nos quedan por hacer para completarlo todo.

El juego se divide en capítulos en los que iremos controlando a los tres protagonistas.

La duración no está nada mal para un juego de este tipo. Completarlo nos puede llevar entre diez o doce horas, dependiendo de lo que nos paremos a coger coleccionables, a inspeccionar cada rincón de la habitación o a pensar la decisión que queremos tomar. Eso sí, hay que tener en cuenta que el juego hay que completarlo varias veces para conseguir todos los trofeos y los distintos finales, por lo que de las veinte horas no baja.

Algo que me gustaría resaltar es la selección de capítulos. Si quieres elegir un camino diferente de algo que pasaba a mitad del juego, no necesitas iniciar una partida nueva y tener que completar todo desde el principio otra vez, sino que tendrás la opción de seleccionar el capítulo en el que ese suceso tiene lugar y elegir una opción diferente a la que habías elegido la primera vez. Esto nos facilitará mucho las cosas a la hora de conseguir todos los finales, pues siempre habrá capítulos que no nos guste repetir o que, como ya he dicho, ocurran a mitad de la partida y no sea necesario jugar a todo lo demás.

Gráficamente el juego es impresionante. La captura de movimiento está muy lograda y los rasgos de los personajes parecen tan reales que en las cinemáticas te quedas embobado como si estuvieras viendo una película. La banda sonora también acompaña al juego a la perfección. Tiene canciones muy futurísticas como el tema de Connor, o el de Kara, el cual es muy triste y logra transmitirnos este sentimiento gracias sobre todo a los instrumentos de cuerda.

Valorie Curry repite en su papel como Kara después de haber protagonizado el cortometraje con el mismo nombre.

Por último, me gustaría puntualizar en el nacimiento de este juego. Quantic Dream lanzó un cortometraje llamado Kara en el año 2012 en el que te mostraban el proceso de montaje de un Androide y éste, de pronto, te mostraba que tenía sentimientos, en este caso miedo a ser desconectada. El corto fue una simple muestra del potencial que podían alcanzar tanto con el motor gráfico actual como con PlayStation 3 en aquel entonces. Sin embargo, Kara gustó tanto que Quantic Dream se planteó hacer un videojuego de este pequeño vídeo de apenas siete minutos de duración, y así se hizo. La actriz que dio vida a Kara en el corto, Valorie Curry, volvió a repetir papel en Detroit: Become Human, con un resultado realmente impresionante.

Conclusión

Como conclusión, solo puedo decir que los 70€ que costó este juego de salida merecían totalmente la pena ser pagados. Gráficamente te deja sin palabras y la banda sonora te pone los pelos de punta. La historia no dejará indiferente a nadie y te hará replantearte muchas cosas, como la sociedad en la que vivimos y el rumbo que estamos tomando en cuanto a la tecnología.

Detroit: Become Human puede ser la obra maestra que Quantic Dream quería darnos desde hace mucho tiempo y, por unas cosas u otras, no ha conseguido hasta ahora. Estoy deseando ver con qué nos deparan en el futuro, aunque eso sí, el listón lo han dejado muy alto.

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