El año pasado pude ver High Life encuadrada dentro del marco del Festival Internacional de Cine de San Sebastián y el resultado dividió por completo a la crítica. Había quien la calificaba de provocadora y metafórica pero también estaban los que la consideraron una pérdida de tiempo. Pero era un soplo de aire entre tanto costumbrismo del festival. La metáfora más adecuada podría ser la del jengibre en el sushi,  que refresca el paladar, pero para muchos simplemente sabe a colonia.

La vida en condiciones extremas

High Life nos sumerge en una nave espacial, alejándose en el espacio durante años. En ella viaja Monte, un solitario hombre que vive en una nave medio en ruinas junto a la pequeña Willow, sin restos de más tripulantes. Son dos náufragos en medio de un océano infinito de negrura, sin destino ni objetivos.

Monte forma parte de un experimento macabro de la humanidad, donde los resultados están por encima de la ética. Él y otros acompañantes han sido enviados sin billete de vuelta, para explorar los límites del universo y de la vida en el espacio. La Dr. Dibs, tan condenada como ellos, está obsesionada por conseguir vida en esas condiciones extremas, cueste lo que cueste.

high life

High Life, mezcolanza espacial

Como ya dije en su día, High Life es una película extraña en todos los aspectos. Es imposible que deje indiferente a nadie. Este tipo de proyecto que suele encandilar a los críticos más versados pero que para el público más amplio puede parecer una mamarrachez. Al menos para el que escribe, la cinta pretende plantear metáforas y paralelismos pero falla completamente al hacerlo sobre un guion débil e insulso.

Metáforas y paralelismos

El trasfondo de los personajes es deficiente en el mejor de los casos y la manera de construir la historia es cuanto menos confusa. Sus historias son sencillas y planas, haciendo que no se sienta empatía por ninguno de ellos. El mismo motivo de los personajes para estar en la nave se resuelve en un flashback mediante una conversación entre dos personajes que ni siquiera salen más en toda la película.

Las interpretaciones son correctas, sin salirse de un hieratismo constante. La sorpresa de High Rise es sin duda Juliette Binoche, el papel perturbador de la Dr. Dibs. Binoche parece exagerada y sobreactuada y protagoniza las dos escenas más desagradables de la película, con un fuerte, aunque ciertamente gratuito, contenido sexual.

High Life Juliette Binoche

La amas o la odias

Más allá de la recreación de la nave y sus interiores, los efectos especiales parecen conscientemente pobres. Los planos del espacio dejan la espectacularidad completamente de lado para centrarse en lo delirante de la historia. A pesar de todo ello, tanto la fotografía como la música consiguen combinar bien y otorgar un ambiente opresivo y deprimente constante.

High Rise no deja de ser café para los muy cafeteros. La película de Claire Denis es un trabajo difícil de ver y para todos aquellos que no estén precavidos puede generar más rechazo que atracción. Tiene ideas interesantes y un reparto atractivo pero se queda en eso, en una rara avis dentro del cine de este año.

Dirección: Claire Denis.

Reparto: Robert Pattinson, Juliette Binoche, Mia Goth, André Benjamin.

Duración: 110 minutos.

Fecha de estreno: 8 de febrero.

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