Salvados, el programa que cumplirá este 2019 once años desde que se emitiera por primera vez sigue marcando la agenda informativa con programas como el que abre esta nueva temporada. Cara a cara, por segunda vez y en una ocasión muy tensa en Venezuela, entre Jordi Évole y Nicolás Maduro.

Salvados
Nicolas Maduro posa ante las camaras de Salvados

Las preguntas eran directas y las respuestas tajantes

El programa se tituló Ultimátum a Maduro. El espacio empezó sin ninguna voz que diera las buenas noches, como es habitual en él, y desde un plano donde se ve al presidente, ilegítimo para algunos, Nicolás Maduro conduciendo su coche por las calles de Caracas. El resto del programa fue una tensa entrevista, donde las preguntas eran directas y las respuestas tajantes, aunque fueran medias verdades.

Hablaron de todo porque Jordi preguntó sobre todo. Temas como la detención de periodistas, la posibilidad de una guerra civil en el país, el fin del ultimátum de España, la posibilidad de convocar elecciones, Aznar, Trump, incluido una llamada final a Guaidó.

El equipo dirigido por Évole y Ramón Lara es capaz de grabar un programa periodístico de una forma que no se puede ver en ningún otro lado. Es un formato que combina el periodismo y el espectáculo visual. Quizás por eso Salvados lleva 11 años en antena y con unos datos de audiencia indiscutibles.

11 años lleva Salvados triunfando en La Sexta

Hubo en los días previos desde que se anunciará la entrevista, un aluvión de críticas a Évole y al mítico espacio de La Sexta. Incluso una diputada del Partido Popular le acusó de «intentar blanquear al dictador»; se presentó entonces un debate interesante sobre cuál es la labor del periodista en estos casos, con situaciones muy tensas y personajes muy vilipendiados. Situaciones tan tensas como la coexistencia de dos presidentes en Venezuela, el señor Maduro y el autoproclamado Juan Guaidó.

Los críticos de cine, salvo los malos, deben ver la película antes de emitir una crítica. En ese mundo tan asfixiante que se llama Twitter mucha gente se ha lanzado a criticar la entrevista al presidente latinoamericano, antes de verla. A veces parece que vivimos en un mundo ilógico. Lo lógico es ver a un periodista que pregunta y repregunta al entrevistado. Porque no se puede criticar una entrevista por el tipo al que se le pregunta sino por el modo en que se pregunta.

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