En una industria arrasada por el Battle Royale y el competitivo online son muchas las IPs que se han vendido a estos formatos para asegurar su continuidad, Call of Duty o Battlefield han sido las últimas en subirse al carro tras el impacto cultural que ha supuesto Fortnite en todo el mundo. Pero al igual que tenemos Transformers, tenemos Memento, por cada Justin Bieber tenemos un Rels B, el mainstream hace ruido si, pero por encima de las modas y los grandes presupuestos están las buenas historias y el buen gusto. El equipo de 4A Games ha conseguido devolver las campañas en solitario al lugar del que nunca debieron bajar, una especie en extinción que nos brinda Metro: Exodus, una adaptación exquisita de Metro 2035 la última novela de Dimitry Glukhovsky.

Metro: Exodus

 

Un viaje que te dejará sin aliento

En Exodus, el joven Artyom nos embarca en un auténtico éxodo para encontrar la verdad en la superficie de una Rusia devastada, encima de los túneles de metro que ya vimos en sus precuelas. Recorreremos el río Volga o la frondosa Taiga con el resto de nuestro equipo, a bordo de la Aurora, una imponente locomotora que dispondrá de todos los recursos necesarios para sobrevivir a nuestro viaje. El vehículo funciona como un personaje más, por lo que, nos retrasará en más de una ocasión, pero también nos brindará los momentos más memorables.

Metro: Exodus es el mejor de una saga que no necesita presentación, de esas que no hacen ruido en clase, pero no por ello son menos importantes. Su ambientación post-apocalíptica es, a día de hoy algo que no se había visto hasta ahora en ningún videojuego.

Los recientes Rage 2 o Far Cry: New Dawn son triples A que, sin embargo, serán más fácilmente olvidados gracias a la apuesta por la pausa y el backtracking de Exodus definiendo de esta manera un tipo de jugador target alejado del ruido de las grandes superproducciones con comunidades extensas y revoltosas.

Metro: Exodus

Metro: Exodus, a fuego lento

Es una producción que merece disfrutarse poco a poco. Un ejemplo son cada una de las líneas de diálogo entre NPCs están escritas por el propio autor de las novelas en conversaciones que duran minutos y que aportan una empatía mayor pero sobre todo para entender el lore y contexto de cada misión.

Los toques de survival no son muy extremos pero si están a favor del factor rpg del título. El juego nos obliga a volver atrás y recorrer los escenarios al dedillo y conseguir los recursos necesarios para la mejora de armas así como para la fabricación de granadas, cuchillos o las preciadas jeringuillas que no salvarán de más de un aprieto. Pero si por algo se reconoce a esta serie es por la sensación de agobio y claustrofobia a la que somete al jugador de la mano de un apartado técnico excelente (el juego es uno de los pioneros que implementan la tecnología ray tracing) y que en este título alcanza su punto álgido.

El sonido y la variedad de escenarios junto con una narrativa que va, de menos a más, completan un conjunto donde lo más importante es el viaje y no el destino. Uno de los posibles GOTY de este año y una experiencia obligatoria si te haces llamar gamer.

No es determinante para poder jugarlo pero puedes hacerte con los dos primeros juegos y sumergirte aún más en su la trepidante historia con : Metro 2033 y Metro Last Light.

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