BannerAtlantica BannerHeroes
BannerAtlantica BannerHeroes
BannerAtlantica BannerHeroes
BannerAtlantica BannerHeroes

Desde que interpretó a la emperatriz Sissi en los 50, la vida de Romy Schneider fue, como mínimo, turbulenta. Marcada por los escándalos y las adicciones, la actriz trata de cambiar su imagen concediendo una larga entrevista a un periódico alemán. Así empiezan tres días de emociones, los Three days in Quiberon.

La película francogermana presenta una versión ficticia de un momento real en la vida de Romy Schneider. Esta entrevista pinta un cuadro del famoso con vida disoluta; unido al problema de transformar una persona real en un rol que una vez interpretó. La calidad dramática es innegable, pero a menos que uno tenga verdadero interés en Romy Schneider, es muy probable que la película se le haga larga.

Three days in Quiberon
Poster de la película 3 days in Quiberon de Emily Atef.

El encasillamiento y la estrella caída

Aquí va un hecho real: Un actor o actriz interpreta un papel durante mucho tiempo o de manera magistral. Tanto es  así que para el mundo, la persona desaparece y sólo queda el personaje. Se nos viene a la cabeza Daniel Radcliffe, que tendrá que luchar contra ser siempre Harry Potter. Esperamos desde luego que su historia sea muy diferente a la de Romy Schneider, que se convirtió en una estrella caída.

Esta entrevista pinta un cuadro del famoso con vida disoluta; unido al problema de transformar una persona real en un rol que una vez interpretó.

Three days in Quiberon muestra un momento muy bajo en la vida de la actriz austriaca. En mitad de su lucha por dejar de ser siempre Sissi, su primer marido se suicidó y su alcoholismo se hizo de dominio público. Los nuevos papeles que quiere interpretar no le traen éxito y sus problemas económicos son patentes. En un intento desesperado de cambiar esta situación, accede a conceder una entrevista a un periódico donde trabaja un viejo amigo.

La entrevista a Romy Schneider transcurre en un tono agresivo, invadiendo su vida privada y sus sentimientos.

Dramática pero estática

Como en cualquier película basada en una persona real, la percepción de la película va íntimamente ligada al conocimiento e interés en esa persona.

Three days in Quiberon ofrece una gran interpretación de los cuatro actores principales. Los papeles están muy marcados: la actriz deprimida, triste y presa del alcoholismo y del deseo de cambiar. La amiga que la quiere a pesar de todo, y trata de ser su piedra de toque. El fotógrafo con su dilema entre su profesión y su amistad. Y el periodista dispuesto a todo por conseguir la entrevista más exitosa, recurriendo a un estilo agresivo, hasta cruel. Esa combinación ofrece un cocktail de situaciones llenas de carga emocional.

Y sin embargo, el filme transcurre durante muchos minutos con una exasperante falta de acontecimientos. Son muchos los momentos en los que uno tiene la sensación de que no hay avance, aunque al final el ritmo se acelera un poco. Y como en cualquier película basada en una persona real, la percepción de la película va íntimamente ligada al conocimiento e interés en esa persona. Aquellos que no estén familiarizados con Romy Schneider tienen dos opciones: investigar un poco sobre ella o tratar de inferir los acontecimientos a partir de la entrevista, lo cual no es siempre sencillo.

Three days in Quiberon presenta un drama interesante y la posibilidad de conocer a un mito de la década de los 50, pero no mucho más. La valoración de la película depende en gran medida de si uno conoce o le interesa Romy Schneider, aunque hay que apreciar el buen trabajo de interpretación.

Directora: Emily Atef.

Reparto: Marie Bäumer, Birgit Minichmayr, Charly Hübner, Robert Gwisdek, Denis Lavant, Yann Grouhel, Christopher Buchholz.

Duración: 115 minutos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here