François Ozon nos abre las puertas de su película.

El pasado lunes 8 de abril François Ozon, junto al actor Denis Ménochet, nos presentó su nuevo largometraje, Gracias a Dios, en los Cines Golem de Madrid. Posterior a su visionado, en la rueda de prensa, el director contaba cómo había sido la experiencia de creación de una película como esta y cómo había sido recibida por los espectadores.

Gracias a Dios cuenta la historia de Alexandre (Melvil Poupaud), un hombre que vive en Lyon con su mujer e hijos. A pesar de que es un hombre feliz con una vida estable, el recuerdo de que el sacerdote que se ocupaba de él en los campamentos de verano abusó de él le persigue desde entonces.  Por casualidad, se entera de que este aún sigue trabajando con niños y, a partir de aquí, iniciará una lucha para sacarle de la iglesia. Todo esto creará un movimiento en el que se involucrarán también François (Denis Ménochet) y Emmanuel (Swann Arlaud), otras víctimas del sacerdote, buscando que otras personas que han pasado por la misma situación hablen.

gracias a dios

Una historia sobre la actualidad

Comenzó la ronda de preguntas y, como era de esperar, la primera fue en cuanto al propio tema de la película: La pedofilia.

François Ozon contaba que en Francia las cosas avanzan un poco en cuanto al tema de pedofilia, algo que en España quizá esté siendo un proceso más lento, pero allí sí que es cierto que la Iglesia se ha dado cuenta de que  esto es muy grave y están intentando hacer algo al respecto. “Pero claro, yo soy cineasta, no soy un político, entonces mi ambición no era hacer una película política, era simplemente hacer una película que planteara preguntas por una parte, que abriera un debate sobre esto, y es lo que he hecho, dar voz a las víctimas para que pudieran expresarse, eso era lo importante” confesaba el director.

“La Iglesia muy a menudo confunde la pederastia, que es un crimen, con otro tipo de cosas que ellos consideran “pecados” como el adulterio, la homosexualidad, etc. Todo lo meten en el mismo saco y los consideran un pecado, no un crimen. Yo cuando hice la película digamos que decidí buscar a las víctimas, a las personas más frágiles, las de menos fuerza y las más débiles. Por eso he mostrado en esta película la perspectiva de las víctimas” continuaba François Ozon.

¿Qué papel tiene la Iglesia en el proceso de grabación de la película?

“La verdad es que se rodó la película, no con gran secretismo, pero si con mucho cuidado. Se cambió el título, en ningún momento se planteó dejar Gracias a Dios porque aquí en España, esa expresión es lo que es, pero en Francia todo el mundo sabe que fue lo que dijo Barbarin, cardenal arzobispo de Lyon, en una rueda de prensa. Salió en todos los periódicos y fue muy conocido. Entonces, si se hubiera puesto ese título desde el primer momento todo el mundo habría sabido que se trataba de eso. Por otro lado, decidieron no rodar en Lyon. Todas las escenas dentro de iglesias están rodadas en Bélgica y Luxemburgo porque si llegamos a pedir permiso a Lyon para rodar allí la película, el que debía concederlo era Barbarin. Por otro lado, la sinopsis primera que se dio a todo el mundo solo hablaba de tres hombres de unos cuarenta años que volvían a encontrarse para hablar de su infancia”.

El director explicó que mucha gente de la iglesia ha visto la película. Al principio fue rechazada e intentaron impedir su entreno y eso dio mucha publicidad. Ahora la película ha alcanzado los 900.000 espectadores en Francia en siete semanas y dentro de esos muchísimos son católicos. La iglesia se ha dado cuenta de que debe enfrenarse a esto.

No os perdáis lo nuevo de François Ozon

¿Por qué ha decidido decantarse por una labor de contención a la hora de retratar las situaciones de estos hombres? ¿Cree usted en Dios?

“Me pareció muy importante que no solo se mostrara a esos personajes como adultos, sino también como niños. Todo el equipo pensamos cómo hacerlo porque había que darles un pasado. De ahí los flashbacks, pero claro, era totalmente impensable plantear una escena sexual, por eso lo planteamos así. Se deja entender porque pensamos que el espectador es perfectamente capaz con esto para que supiera lo que ocurría”

“Preferí dejar en suspense el final de la película, pero en cuanto a mí, yo tuve una educación católica, pero reconozco que perdí la fe muy pronto. Cuando era adolescente me di cuenta de la hipocresía que existía entre el evangelio y la realidad, es decir, lo que hacía la iglesia. Ahora bien, cuando subo a un avión y como tengo miedo a volar y a que haya turbulencias pues sí, rezo un poco”

¿Cómo fue el trabajo con las víctimas?

“Por mi parte rodamos en la misma casa del personaje de François, entonces, eso ya te hace algo. Estás dentro del hogar de este hombre. Luego están todos los testimonios que leí en la página de La palabra liberada y eso claro, si eres un ser humano normal, no puedes sentir menos que empatía por esta gente, no te quedas frío ni indiferente, sino que te emociona y te toca profundamente. Luego, hay que tener en cuenta también el combate que estos personajes llevan, esta lucha que hacen y que hay que respetar” decía François Ozon.

“Desde mi humilde trabajo de actor he intentado reflejar lo que ellos han hecho” nos confesaba el actor Denis Ménochet.

¿De dónde nace la idea para esta película?

“No se me había ocurrido nunca ni se me pasó por la cabeza en algún momento hacer una película sobre un tema de actualidad ni mucho menos. Mi primera idea fue hacer una película sobre la fragilidad masculina porque he hecho muchas películas sobre mujeres fuertes. En el cine, de toda la vida, existe un cliché por el cual el hombre es acción y la mujer es emoción, así que decidí invertir las cosas. Casualmente, un día entré en la página La palabra liberada, leí los testimonios e hizo un efecto tremendo en mí. Me emocionó y me tocó profundamente. Decidí conocer a estos hombres y fue a partir de ahí que nació la idea de hacer la película” según contaba el director.

Desde el punto de vista técnico, sabemos que su fotografía siempre es muy elegante, muy luminosa y muy bella ¿por qué aquí ha optado por una fotografía tan austera?

“Bueno, normalmente adapto la fotografía a la historia. En este caso, la historia era la palabra más que la imagen. Realmente la palabra es la gran protagonista, el hecho de liberarla. Entonces, pensé que por una vez más que anteponerme a la cámara debía quedarme detrás y también adaptarla y a los personajes, a su combate”

gracias a dios

El cine día a día

¿Cómo ven el panorama de la industria del cine a día de hoy?

“Primero, decir que cuando fui a los productores a enseñarles el guion no hubo mucho entusiasmo en hacer una película sobre la pederastia en la iglesia. Ahora bien, dio la casualidad de que la película no costó mucho dinero y está siendo muy rentable, pero también hay que reconocer que si no hubiera sido yo, con mi trayectoria y con películas de tanto éxito en Francia como las mías, y hubiera sido cualquier otro no le habrían dado el dinero para hacer la película. Alguien que no hubiera sido conocido no hubiera conseguido levantar el proyecto” nos contaba el director.

“Por un lado, como actor, bienvenidas seas lan plataformas como Netflix o Amazon porque yo como actor tendré más trabajo, de lo que me alegro mucho, pero por otra parte, me entristece mucho que estas plataformas hacen que los jóvenes, las siguientes generaciones, no vean el placer que es sentarse en una sala, la comunicación que podemos estar teniendo nosotros con vosotros, pero también la comunicación que existe entre espectadores viendo una pantalla grande donde los ojos son más grandes, la gente es mucho más grande, todo es más grande. Es una pena porque ni siquiera ya ven cine en pantallas pequeñas sino que lo hacen herramientas, como los teléfonos móviles, y perder eso si es muy triste” confesaba el actor Denia Ménochet.

Francois concluía diciendo que sí cree que hay un movimiento por parte de la iglesia debido a que creen que este tema, la pederastis, es de suma importancia y hay que solucionarlo cuanto antes, pero añade que “El problema es que la iglesia francesa es vieja, no son ancianos, pero son hombres mayores. Los obispos rondan los 75 años. ¿Puede una generación de 70-75 años hacer la revolución? Lo dudo, soy muy escéptico. Si la iglesia va a cambiar lo hará a través de los fieles no a través de la iglesia”.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here