HBO tiene en sus manos una de esas series que tarde o temprano acabarás devorando, La sala. Ya sea por el boca a boca o simplemente porque trasteando la has encontrado.

Es un obligado de las series españolas que ha marcado un punto de inflexión a la hora de hacer las cosas en el thriller, un género que nunca cansa. Tras el visionado de los dos primeros capítulos, estoy listo para abordar esta crítica como se merece.

La sala, tensión, drama y un guion sólido

En este thriller, se cuenta la historia de Yago Costa, un policía experto en interrogatorios que un día, decide dar un vuelco a su vida y de repente, asesinar a su jefe y amigo en la comisaría. En la cárcel, haremos un viaje a través de sus mejores casos, descubriendo así la personalidad de este agente con un objetivo un tanto misterioso.

Nos hallamos en dos capítulos llenos de tensión, drama, relaciones personales y un sin fin de interacciones entre personajes que nos dejan más dudas que respuestas pero que empiezan a conformar un rompecabezas que no te deja ni cerrar los ojos.

Nos encontramos ante un guion solido y muy bien escrito que nos relata una historia con un misterio detrás que se resuelve poco a poco, dejando al espectador que comience a crearse ilusiones de lo que podría estar viniendo pero que seguro, no nos esperamos. El equipo de guionistas ha creado una historia muy bien planteada y ejecutada que convierte al espectador en partícipe de la historia al mismo tiempo. Saben alimentar el misterio y es sin duda alguna uno de los platos fuertes de esta ficción.

La dirección en este caso corre a cuenta de dos hombres: Manuel SanabriaCésar Arriero. Dos componentes de la historia muy iguales en cuestión de creación artística, lo que convierte el metraje de estos dos capítulos en pinceladas de un mismo pintor pero que plasman dos pinturas totalmente distintas.

Los movimientos de cámara están muy bien planteados y dirigidos en consonancia con los actores, que en todo momento saben su objetivo y hacia dónde deben ir, marcando una dirección de actores notable que ayuda a crear un atmósfera a veces un poco angustiosa.

 

Los actores se ocultan bajo una máscara

Lo único malo que podría decirse de esta serie es la elección de actores o simplemente su actitud ante el material del que disponen. Hay actores que parecen un poco aburridos o unísonos a la hora de hablar o interactuar con su contrapartes actorales, quitándole un poco de verdad al asunto y transmitiendo ficción al espectador, lo que a veces te saca un poco del contexto de lo que estás viendo. La verdad es que había ocasiones en las que me costaba seguir el hilo de una conversación al ver este tipo de cosas. Pero bueno, contando con que la trama tira hacia delante, no permitiendo al espectador un respiro, son cosas que se dejan pasar.

La fotografía es muy buena y se siente como si estuvieras dentro del escenario al crear esa atmósfera tan oscura pero a la vez tan familiar en ciertos puntos de la trama. Los planos están muy bien iluminados, jugando mucho con los travelling y movimientos lentos de la cámara, la fotografía funciona mucho mejor. Creo que tanto dirección artística como dirección de fotografía han hecho un muy buen trabajo juntos, al menos, en estos dos primeros capítulos.

Intriga, misterio, drama y verdades por salir a la luz se mezclan en este cóctel ubicado en HBO que no podéis dejar pasar. Tras estos capítulos iniciales, solo tengo buenas palabras y unas ganas inmensas de seguir con la serie que tenéis completa ya mismo en el servicio de streaming.

Así que ya sabéis cuál será mi plan de aquí en adelante. ¿Y tú? ¿Te adentraras en la sala? ¿o simplemente vas a dejarla pasar? Sinceramente, con ésta última cometes un error.

Dirección: Manuel Sanabria, César Arriero.

Reparto: Francesc Garrido, Goya Toledo, Raúl Prieto, Natalia Rodríguez, Ciro Miró.

Género: Thriller. Drama.

Duración: 60 minutos.

Plataforma: HBO.

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