Director: Jake Szymanski.
Guion: Murray Miller.
Reparto: Andy Samberg, Kit Harington, Fred Armisen, David Copperfield, Chris Evert, Will Forte, John McEnroe, June Squibb, Serena Williams, etc.
El pasado 11 de Julio HBO estrenó una TV-movie que a su vez es un falso documental sobre la (falsa) final de Wimbledon de 2001 que duró un total de siete días. La cadena apostó por un formato al que no nos tiene acostumbrados (recordemos que dicho canal televisivo es famoso en todo el mundo por sus series de televisión, como Game of Thrones, The Sopranos, The Wire o Six feet under, entre muchas otras) y lo hizo demostrando que la calidad con la que se trabaja en dicha cadena no está solamente enfocada a las superproducciones, sino a todo lo que cae en sus manos.

Nota: 8,1
En dicha TV-movie (de sólo 43 minutos de duración) nos presentan a los dos protagonistas del partido más largo de la historia de Wimbledon: Aaron Williams (Andy Samberg) y Charles Poole (Kit Harington). Aaron era un chico huérfano cuando Richard Williams (padre real de las tenistas Serena y Venus) lo adoptó y lo introdujo en el mundo del tenis. Ahí aprendió a ser el mejor y también el más competitivo, aunque su personalidad lo llevaba todo el tiempo por el camino indeseado. Por otro lado, Charles Poole nació en una familia acomodada con una raqueta debajo del brazo. Así lo demuestran los videos de su infancia en los que su madre le grita que si no se convierte en el mejor jugador de la historia nunca lo amará, mientras que él llora porque odia el tenis. Así, una vez crecido, sigue cumpliendo el sueño de su madre hasta que algún día pueda amarlo de la manera que se merece.
Esta hilarante producción nos invita a conocer un poco más el mundo que hay detrás de las competiciones de tenis, sus deportistas y familiares, y como el destino puede juntar a dos personas tan diferentes en un evento deportivo mundialmente conocido. A su favor, en ningún momento pierde el tono cómico del asunto, mezclando incluso frivolidades sexuales con animación hecha por ordenador, muy al gusto del grupo musical The lonely island, en el que participa Andy Samberg cuando no está rodando comedia. Un guion que engancha desde el principio y un final que gustará a muchos y disgustará a otros tantos, pero acorde al tono cómico de toda la cinta. Perfecta para una noche calurosa de verano.
HBO







