“Temer al amor es temer a la vida, y quienes temen a la vida ya están medio muertos”. Bertrand Russell.
Sobre el escenario dos actores. La iluminación provoca que enseguida cobren vida desde sus respectivos asientos de un solitario bar que imaginamos mugriento, triste, tan triste como los fantasmas, los miedos y las pieles heridas de este par de perdedores. A cuestas cada uno...