Llegamos al Ecuador de la muestra de Syfy y aunque quizás las programadas para este día no son las más carismáticos o esperadas, el público sigue llenando hasta la bandera el Cine Callao. 
El día comenzó con animación para los más pequeños, con la proyección matinal de la famosísima Mi Vecino Totoro, de Miyazaki. Después de dicha Proyección se entrenó The Song Of The Sea, largometraje de animación irlandés nominado como mejor largometraje animado en la pasada edición de los Óscar. Un cuento de hadas que ahonda en las raíces mitológicas de la isla esmeralda a través del viaje de un niño y su hermana pequeña para volver a su casa en un faro de la costa.

Con esta clase de películas me convenzo de que la academia de Hollywood no tiene en cuenta todas las candidatas a sus premios, ya que esta fábula supera con creces a sus competidores para la estatuilla dorada. Usando animación tradicional 2D con un estilo muy personal y preciosista, y combinándolo con una música tradicional muy bien escogida, Song of the Sea Nos evoca el folklore irlandés con genialidad y ternura. Se trata de esa clase de películas, como las más imaginativas obras de Miyazaki, que al verla sientes ganas de liberar tu mente y disfrutar de la fábula como un niño pequeño.
Aún con la cabeza puesta en hadas de los mares y brujas-buho, la muestra continua cambiando radicalmente de aires con la última película de Veronika Franz, directora austriaca de la trilogía Paraíso (Amor, Fe y Esperanza), Goodnight Mommy. Lukas Y Elias son dos gemelos que viven alejados de la ciudad en una casa en el bosque. Su madre vuelve a casa después de una larga temporada en el hospital, convaleciente y con unas graves heridas. La operación ha cambiado radicalmente su carácter, haciendo que incluso los propios niños duden acerca de quién se esconde debajo de ese rostro vendado. 

Veronika Franz nos tiene acostumbrados a historias sórdidas y truculentas y Goodnight Mommy no iba a ser menos. Con una primera parte tensa y contenida y una segunda parte gratuitamente violenta y brutal, la película en su conjunto resulta un poco decepcionante e irregular. En el apartado artístico, durante la primera parte se consigue con éxito crear una gran sensación de tensión y aprensión incluso en los parajes más idílicos. Lamentablemente, el guión no acierta tanto haciendo tediosa la narración y demorando demasiado el giro final de la historia que por norte lado es previsible a más no poder.  
Después de la fábula onírica irlandesa y el thriller psicológico austriaco, la muestra nos traía ahora una historia de romance sobrenatural sobre un californiano en el corazón de Italia en la película Spring. Evan es un joven que ha tocado fondo al morir sus padres y perder su trabajo y que país oxigenar se decide hacer un retiro espiritual en Italia. Allí se encontrará con Louise, una misteriosa joven por la que se verá irremisiblemente atraído. Louise guarda un terrible secreto relacionado con la misteriosa bestia que acecha por las noches en el tranquilo pueblo italiano.
Aunque los efectos están muy conseguidos y las localizaciones son excelentes, es la propia historia de amor lo que hace aguas. Estamos ante la clásica relación cinematográfica en la que las dos partes se atraen de una manera completamente irreal pero es cuando se descubre el secreto de la joven que la película se viene abajo completamente, con unos diálogos bochornosos y unos intentos de justificación científica lamentables. La película no evoca lo más mínimo y el pretexto sobrenatural no solo no atrae lo suficiente sino que podría haber sido sustituido por cualquier excusa mucho más mundana (una enfermedad terminal, por ejemplo) sin afectar apenas al argumento.
Una vez más, dejé a los más motivados disfrutando de la sesión de madrugada con la comedia de terror Crazy Bitches y regresé a casa para valorar el día de hoy.

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