Walker es un detective de homicidios al uso. No se preocupa por su aspecto, trabaja más hora de lo que es sano y duerme mal por las noches. Pero Christian Walker no era un detective de homicidios. Hace años Walker era un power. Vestía máscara, capa, se hacía llamar Diamond y volaba junto a sus compañeros de equipo para salvar a los inocentes. Hasta que su archi enemigo, Wolfe, le hirió gravemente y le arrebató los poderes. Desde entonces Walker se ve obligado a caminar entre meros humanos, añorando esos días de gloria pasados.
Su vida transcurre con relativa normalidad hasta que una nueva agente llega al central, Deena Pilgrim, dispuesta a sacar de su hastío al detective. Una serie de asesinatos de superhumanos despiertan la atención de la División Powers y hacen que Walker remueva los fantasmas de su pasado.

Powers supone la adaptación a la pequeña pantalla del cómic homónimo de Brian Michael Bendis. Bendis es uno de los pesos pesados dentro del mundo del cómic superheróico pero ha demostrado una gran inclinación a incluir tramas y estilos propios de las historias noir. Las obras que le dieron la fama siempre han explorado esa relación entre los simples humanos y esos seres poderosos que caminan como dioses por la tierra. Sus personajes favoritos siempre son heroes caidos (como Daredevil) o que han perdido sus poderes (Jessica Jones en Alias o el mismo Walker de Powers), consumidos por la melancolía, los recuerdos de un pasado mejor y obligados a enfrentarse a peligros que les superan aun dentro de un tono mundano.

En la serie han sabido captar esa estética y ese sentimiento de melancolía perenne en el personaje de Walker. Si bien la elección del sudafricano Sharlto Copley para interpretar al ex-superhumano se me hacía muy extraña, sobre todo teniendo en cuenta el imponente físico del policía en los dibujos de Michael Avon Oeming, el talento del actor es suficiente para hacerse con las riendas. Por otro lado no puedo decir lo mismo de la casi desconocida Susan Heyward, encargada de interpretar a su compañera, la agente Pilgrim que parece que no acaba de coger el tono del personaje. El resto del reparto lo completan un dúo de villanos compuesto por un prometedor Eddie Izzard junto a un Noah Taylor muy cómodo en papeles desagradables.

Visto un solo capítulo no se puede opinar demasiado sobre el futuro desarrollo de la serie, pero en el piloto consiguen crear un universo coherente y creíble. La relación entre la policía y los powers y como éstos se rodean de humanos que solo quieren una gota de su poder resulta curioso. El cómic no tenía reparos en mostrar escenas crudas y brutales que, aunque ya hemos visto que puede haber sangre en la serie, seguramente sean suavizadas. A pesar de que la serie usa bastante los planos y la estética de un procedimental policiaco al uso, espero que no sea una serie de caso por episodio, ya que han puesto sobre la mesa un trasfondo demasiado rico como para dejarlo pasar. Si consigue dar con el tono adecuado, puede ser que estemos ante un poderoso exponente del género superheróico en la televisión.
La serie es una coproducción de Sony y el canal FX y la principal novedad es que será distribuida en EEUU en exclusiva en Playstation Network.
En nuestro país podemos disfrutarla directamente en el nuevo canal Movistar Series desde el día de hoy

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