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En general, los festivales tienen una característica que los hace especiales, y esa es que en ellos puedes encontrar películas con muy poca tirada comercial, de autor y personales. Películas como Moira o la extraña High-Rise son un buen ejemplo de ello. Lamentablemente eso significa que muchas veces estás películas van rebotando de un festival a otro, coleccionando premios, pero sin llegar a estrenarse en salas. El día de hoy hemos vista un par de esas rarezas, si bien una de ellas, llega avalada por 5 premios de teatro en Londres.

Esta vez, antes de lanzarnos a la primera película del día, tuvimos sesión doble de entrevistas con el reparto de doblaje de Hotel Transilvania 2. Dani Martinez, Clara Lago y Santiago Segura estaban más despiertos que nosotros y nos dieron unas cuantas respuestas divertidas a la breve entrevista. Alaska y Mario Vaquerizo, como siempre, son un derroche de locura y al final casi pasamos más tiempo hablando de la matriculación de Mario en Ciencias de la Documentación que su propio papel en la película.

Hotel Transilvania

Intentando ser precavidos, fuimos con mucha antelación a la proyección de Black Mass, una película muy esperada esta edición debido a su gran reparto, encabezado por un caracterizado Johnny Depp y con estrellas como Benedict Cumberbatch o Dakota Johnson. La película narra la vida (si, otra vez un «basado en hechos reales») de Whitey Bulger, el capo criminal de Boston, hermano del senador y uno de los hombres más buscados por el FBI. Gracias a su brutal y directo estilo, podemos asistir al ascenso meteórico de Whitey, desde criminal local a tratante de armas internacional y dueño de media ciudad.

Aunque no esté en su mejor momento, nadie duda de que Johnny Depp sea un gran actor, pero lamentablemente la caracterización del criminal americano resulta tan pobre que en ocasiones de la sensación de que es un maquillaje de Joaquín Reyes para La Hora Chanante. Por lo demás, Black Mass cumple con un buen cine de gangsters, pero el género está tan gastado y el director arriesga tan poco, que es difícil ver algo original en ella.

Black Mass

Después de comer vimos London Road, una película que consiguió dejarme toda su duración pensando a qué mente brillante se le había ocurrido una idea así. En 2006, un hombre comenzó a matar y descuartizar hasta 5 prostitutas en las cercanías de la londinense London Road. Cuando se estaba realizando la investigación policial las televisiones recogieron extensas entrevistas a los vecinos de esa hasta entonces tranquila calle. En 2010, alguien tuvo la genial idea de transcribir esas grabaciones y usarlas palabra por palabra para componer un musical.

Mejor musical del año en Londres.

Los compositores y el director de la obra han decidido trasladarla a la gran pantalla, manteniendo su extraño formato musical. Lamentablemente, las canciones son pobres y completamente faltas de ritmo (salvo la genial «It Could Be Him») y al rato tienes la sensación de son todas la misma canción. La duración también es exagerada para la escasa historia que quiere contar (recordemos que se centra en como vivieron los vecinos la noticia, no en la historia del asesino). Ah, y aparece Tom Hardy, pero su presencia es tan testimonial que no merece más referencia.

london road

Para redondear la noche y como última película del festival, fui a la proyección de una de las películas de corte más experimental que he visto en esta edición: Psiconautas. En la arriesgada sección Zabaltegui se presenta una película española de animación basada en el cómic homónimo de Alberto Vázquez. Pedro Rivero y Alberto Vázquez colaboraron junto en el corto premiado como Mejor Corto de Animación en los Goya de 2014 con Birdboy y decidieron ampliarlo y contar la historia completa de Birdboy, Dinky y los extraños seres que pueblan su isla.

Aunque esta vez la historia no estaba basada en hechos reales, las metáforas que exponía bien podían referirse a problemas de la España de los 80. Desolación, drogas, alienación y una sensación de que nada va a mejorar inunda el ambiente de la película. Con un estilo cercano a los relatos de Tim Burton y unos personajes adorables a la vez que escalofriantes, Psiconautas es una buena apuesta de animación para adultos española. Como punto flojo, el doblaje parece barato (a pesar de contar con Enrique San Francisco) y en ocasiones la historia se vuelve demasiado metafórica para poder entenderse con facilidad.

Cansado, pero aprovechando los últimos minutos del festival, viví la noche de San Sebastián.

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