Berlinale y su especial América…
Parece algo extendido que un festival en el que no se hable de la «Ugly America» no es un festival de prestigio. Esa América negativa y alienante, que con vanas promesas, fuerza a los seres humanos a dar lo peor de si mismos y de forzarles a «vivir el sueño americano» pese a quien pese. La Berlinale no puede ser menos y hoy se ha despachado a gusto con el país de las barras y las estrellas. Cada película del día de hoy ha tenido un componente que ejemplifica esa visión distorsionada.

La guerra de las letras
Abriendo el día en Sección Oficial, nos encontramos con la coproducción alemana-francesa-mexicana Soy Nero. El director Rafi Pitts intenta dar un discurso sobre las fronteras y la necesidad de pertenencia a un país que no ofrece nada a cambio. Nero es un joven estadounidense cuya familia vive en Tijuana, al otro lado de la frontera. No tiene papeles y por su aspecto mejicano constantemente lo confunden por tal. La primera parte de la película se trata de un drama del joven por encontrar a su hermano en Los Angeles para poder seguir su vida y conseguir al fin una tarjeta de residencia americana. Hasta entonces puede parecer un drama por la supervivencia y determinación del joven pero la segunda mitad de la cinta se vuelve una historia bélica mientras Nero es destinado en el ejército a una de las numerosos guerras en las que está envuelto el país. El trabajo de Pitts se deshilacha por completo, convirtiendo a la película en un conjunto de escenas con poco o nulo mensaje que poco tienen que aportar más allá de un vago mensaje en contra del racismo.
A media mañana pudimos relajarnos con la primera película como director de Michael Grandage y con un guión de John Logan (Skyfall), Genius. Thomas Wolfe está reconocido como uno de los novelistas americanos más importantes de la historia junto a otros como Hemingway o Fitzgerald. Su excéntrico carácter y forma de escribir es más que conocido pero en la sombras de su éxito se escondía Máx Perkins, el editor que consiguió convertir los 5000 folios iniciales del «Look homeward, angel» en unas 400 páginas dignas de ser leídas. Las interpretaciones están a la altura, especialmente Jude Law quien encarna al escritor, con su energía exuberante y esos tics tan característicos. Quizás los personajes femeninos de Nicole Kidman y Laura Linney quedan como meras muletas de los personajes masculinos. En definitiva, un biopic ameno y fácil de ver, con Colin Firth y Jude Law como protagonistas absolutos y con una historia que atrae a investigar la vida del escritor estadounidense.

La guerra de la violencia
Por la tarde se presentó en sección Oficial una de las películas más originales de la sección oficial: Chi-Raq de Spike Lee. Lee traslada la comedia clásica de Aristofanes a las calles de la Chicago actual. Una ciudad retratada como una zona de guerra, donde los jóvenes mueren cada día en una guerra gratuita de bandas de rap. Lilistrata es la joven amante del líder de los troyanos, Chi-Raq, que está cansada y horrorizada por toda la barbarie por lo que decide unirse a la mujeres de sus enemigos y plantearle una huelga de seco hasta que no se alcance la paz. Una propuesta muy original y exagerada que mezcla los elementos más clásicos y los diálogos en verso con el mundo moderno y canciones de rap. No es la primera vez que se adapta el mundo griego a una perspectiva actual y la historia de la guerra entre atenienses y laconios (espartanos y troyanos en la película) resulta ideal para la historia que quiere contar el director. Spike Lee, como a lo largo de toda su filmografia, hace un alegato por la defensa de la comunidad afroamericana que quizás pueda resultar un poco ajeno por estas tierras pero cargado de la fuerza personal del director.
El día lo terminamos, como viene siendo habitual este festival, con un documental. En Sección Berlinale Special se presentó Where to Invade Next, la última película de Michael Moore, renombrado director de Bowling for Columbine o Fahrenheit 9/11. Moore, como viene siendo habitual, utiliza un discurso exagerado y cómico para sacar los colores a su país, exponiendo sus múltiples defectos. Con el hilo conductor de una ridícula I visión del director por Europa, éste va haciendo un recorrido por distintos tas naciones europeas, aprendiendo las cosas más destacables, en materia de educación, cultura y sociedad. Moore exagera la propia ignorancia de la masa americana, destacando cosas como las vacaciones italianas, la universidad eslovena o el sistema de prisiones noruega. Claramente se ofrece una visión sesgada tanto de las virtudes europeas como de los defectos americanos pero en esa parte de sátira esta la fuerza para hacer pensar al pueblo estadounidense. Por que no hay que olvidar que en todo momento ese es su público, aunque pueda divertir y reflexionar al resto de espectadores.
El ecuador del Festival ya ha pasado y este año, la Berlinale está demostrando ser un festival diverso, con opciones tanto comerciales como más independientes.






