El burgués gentilhombre: una actualización del siglo XVII
Sobre las tablas del maravilloso Teatro Nuevo Apolo se representa esta pieza teatral propia del siglo XVII: El burgués gentilhombre, una adaptación de la obra de Molière. Es una apuesta arriesgada y actualizada que viene de la mano de Mephisto Teatro, cuya batuta es Liuba Cid.
En los tiempos que corren, uno de los logros de esta propuesta, a mi parecer, es que la mirada femenina viene representada por actores, por hombres, con gran maestría. Lo femenino cobra importancia sobre las tablas, aunque ya se sabe que Molière era un defensor del universo femenino.

¿De qué trata? ¿Quién es el burgués gentilhombre? Cuenta la historia de un hombre, Jourdain, que prefiere las apariencias a ser él mismo. Está casado porque la sociedad así lo estipula, aunque en realidad quiera tener un affair con otra mujer. Quiere casar a su hija con un chico “de bien”, no con cualquiera y sin dejar elegir a su propia hija con quien ha de pasar el resto de sus días. Y esto, ¿por qué? Porque así lo dictaminaba la sociedad. El burgués gentilhombre es él, un tipo que quiere saber de todo: poesía, filosofía, música, danza… pero todo por las apariencias. Para ennoblecer su linaje hará lo que sea, aunque el resto de personajes se mofen de él.
Esta obra es un baile de máscaras prototípicas del teatro de la época. El espectador puede advertir el trabajo que hay detrás de esta puesta en escena: vestuario, maquillaje, interpretación, escenografía… Todo se une para dar rienda suelta a la irreverencia de Jourdain y todos los personajes que le acompañan, desde su familia y su sirvienta hasta tipos de la nobleza o de la clase baja.
Hay humor, porque realmente hay escenas irónicas con las que se conecta rápidamente, pero también hay momentos de reflexión o al menos, en mi opinión: ¿hasta qué punto estamos dispuesto a hacer el ridículo con el fin de mantener acallados a los que juzgan nuestras apariencias y circunstancias? Puede que Molière sea del siglo XVII, pero esta obra y su argumento no dista tanto de la época en la que vivimos.
Para terminar, quiero resaltar, aunque ya lo haya mencionado, que considero arriesgada y acertada la propuesta de la compañía teatral de presentar a los personajes femeninos bajo la interpretación de actores. Esto también recupera parte de la esencia del Siglo XVII, puesto que los actores eran versátiles e interpretaban tanto a personajes masculinos como femeninos.
Quien vaya a ver esta obra, que no espere encontrarse con una versión propia del siglo XVII, porque además de que sería más compleja, es probable que se hiciera larga y pesada. Es una adaptación muy bien llevada sobre las tablas.
Interpretación: Mephisto Teatro.
Lugar: Teatro Nuevo Apolo.
Horario: hasta el 28 de febrero.






