Marie-Francine vuelve a casa
Desde el corazón de una sociedad donde hacerse mayor no se lleva demasiado bien, la directora Valérie Lemercier nos presenta su último trabajo antes de embarcarse en su biopic de Céline Dion: Los 50 son los nuevos 30, la historia de Marie-Francine, una comedia edulcorada y olvidable donde las haya, con tan poco contenido y siendo éste tan vacío que su única motivación para verla podría ser esos 900.000 espectadores en Francia que coronan su cartel.

Pues nada
A pesar de la triste realidad que pueda llegar a mostrar el filme, Los 50 son los nuevos 30 se hace como reina absoluta de la indiferencia del espectador: hace gracia, pero tampoco mucha; entretiene, pero como puede llegar a entretener ponerte a organizar la habitación. Por lo que el señor espectador se encuentra con noventa minutos de la lucha de una protagonista más bien sosa (aunque logre sostener la película ella solita, todo hay que decirlo) y una historia que no solo ya se ha contado hasta la saciedad, sino que se ha hecho mejor y con mucho más carisma.
Cuesta seguir hablando de lo que parece una comedia de lo más sencilla, tan sencilla que en su sencillez se queda a medio camino de que llegue a molestarte o importarte lo más mínimo. El reparto cumple, solo faltaría menos, aunque es la interpretación de Valérie Lemercier la que hace que la cinta tenga su alma o al menos asomo de la misma, al menos, y eso es algo muy positivo dada la situación en la que nos encontramos.
Entonces, ¿es Los 50 son los nuevos 30 disfrutable? Pues… sí, y no. Es una propuesta tan inocente, cómoda y pasiva que puede que emplear hora y media en ella sea algo excesivo, aunque esté decentemente ejecutada en el resto de su esquema. Podría decir que se deja ver, pero ¿desde cuándo eso vale para que una película valga la pena? Bien por Marie-Francine.
Director: Valerie Lemercier
Reparto: Valerie Lemercier, Denis Podalydès, Patrick Timsit, Philippe Laudenbach, Xavier Lemaître, Hélène Vincent.
Duración: 95 minutos.
Fecha de estreno: 15 de junio.






