Los personajes de El Creyente
El 7 de Junio se estrena en España El Creyente, un drama sobre una comunidad religiosa en la que los jóvenes se recuperan de su drogadicción. Hablamos con Àlex Brendemühl, que interpreta a Marco, el que sería el más veterano del retiro, y ejerce un papel de líder sobre los otros jóvenes.
Moobys: ¿Cómo ha sido este año desde la Berlinale 2018 donde os fue tan bien?
Àlex Brendemühl: A la Berlinale fuimos con el director (Cédric Kahn) y varios de los actores a presentar la película. Estaba Hanna Schygulla, Anthony Bajon, el protagonista que ganó el premio al mejor actor, y el actor que interpreta a Pierre (Damien Chapelle). A partir de eso yo no he seguido tanto el estreno en Francia porque he estado trabajando en otros rodajes, pero que yo sepa ha ido muy bien.
Àlex Brendemühl y el papel de la religión
M: Ya que le has mencionado, quería preguntarte por Anthony Bajon. Se llevó el premio al mejor actor. Para mí, hizo una gran actuación a pesar de ser joven y creo que tiene mucho potencial. ¿Cuál es tu opinión?
AB: Es súper disciplinado, muy enérgico e implicado con lo que hace. Además tiene algo especial, una magia que traspasa la pantalla. Como persona es un chaval muy discreto y tranquilo. El director lo marcó mucho y le puso en la tesitura para trabajar un estado anímico y unas emociones muy concretas. Por su pasado familiar, tenía cierta conexión personal con el personaje, y buscó en su interior para hacer salir algunas cosas. Se le presenta un futuro muy prometedor y creo que va a tener una carrera estupenda.

El personaje de Marco es como el director, observador y sabe llevar un equipo
M: Hablemos de tu personaje en El Creyente, Marco. Es un poco el líder de la comunidad, que realiza una labor muy importante y difícil. ¿Cómo fue para ti interpretarlo?
Marco intenta ayudar a los jóvenes porque se identifica con ellos; no moraliza desde el desconocimiento, sino desde la experiencia.
AB: Marco es el veterano, el que lleva más años en el centro. Ha pasado por ese infierno de la adicción, el dejarla y el encontrar un sentido en la vida. Tuve que construir un personaje con severidad y rectitud necesarias para mantener el centro. Pero también quise que tuviese un componente paternal y afectuoso. Tenía que llevar las riendas pero a la vez permitir que los chicos tomaran sus propias decisiones. Me inspiré un poco en el director, pues de alguna manera Marco es como el director de cine: debe observar, estar ahí y hablar con las palabras justas para llevar un equipo.
M: Sobre las normas del centro. Son muy claras y estrictas y uno de los ejes es la religión. Pero cuando uno ve la película le queda la duda: ¿A Thomas realmente lo salva a religión o es el amor, la amistad… una mezcla de todo?
Es cierto que en la sociedad se busca respuesta al vacío existencial o a la pérdida de valores a través de ella, pero a veces la religión no es la respuesta a todo.
AB: Thomas sufre una transformación. Primero se resiste a cambiar, a aprender y a confiar. Cuando llega está en guerra con el mundo y consigo mismo. Entonces se muestra que a través del trabajo, la fe y el amor el vuelve a conectarse con la vida. Son muchos elementos los que entran en juego. Pero creo también que la película plantea una crítica a respecto a la religión, en el sentido de que puede ser una adicción más. No te permite ser independiente o buscar la fortaleza o las respuestas en ti mismo. Esa disciplina casi militar y esas normas tan estrictas y castradoras son casi otro tipo de esclavitud. Entonces los jóvenes no se vuelven independientes sino que dependen de otro elemento, que es la fe.

Hay una crítica a ciertas instituciones que generan dependencias
M: Por ejemplo, Pierre, el amigo, tiene una familia fuera y no es capaz de marcharse. ¿Es un ejemplo de esto que has comentado?
AB: Sí, porque al final lo que crea este centro es una sensación artificial de protección. Es como los presos que no quieren salir en libertad porque saben que van a volver a cometer crímenes. Les da miedo la libertad. Entonces ese es el problema de este centro: les saca de una adicción pero a través de otra muleta de la que tampoco se pueden liberar. No se ha creado una seguridad basada en uno mismo. Y ahí hay una crítica a lo que son la sectas o ciertas instituciones que también generan dependencias o una relación poco sana con el resto del entorno y la sociedad.
M: Muchas gracias por habernos atendido y por tu sinceridad. Te deseamos toda la suerte del mundo para el estreno de El Creyente en España y en el resto de países.
AB: Gracias a vosotros.






