«Conocí a Jo en 1980, y qué bien nos lo pasamos. Ella fue mi guía en mi primera gira. Éramos como hermanas, y para Keith, Ronnie siempre fue como un hermano pequeño. Tenemos unos recuerdos alucinantes de cuando salíamos de gira con los Stones, cuando viajábamos por el mundo a la vez que criábamos a nuestros hijos. Y hoy en día seguimos siendo como una gran familia. Parece que fue ayer. ¡Buen trabajo, Jo!» – Patti Hansen

LA VIDA STONE

Ronnie y yo solo llevábamos juntos seis semanas cuando descubrí que estaba embarazada
de nuestra hija Leah. Fue toda una sorpresa, una sorpresa maravillosa. Decidimos intentarlo y nos instalamos en Los Ángeles, porque los Stones iban a girar por la zona, y además parecía la ciudad perfecta para la carrera de Ronnie. El otro asunto importante era que Keith tenía que dejar la heroína. Llevaba mucho tiempo consumiendo, pero lo habían detenido y sabía que, si no lo dejaba, iba a acabar en la cárcel. El grupo iba a salir de gira y estaba ensayando en Woodstock, en el norte del estado de Nueva York. Keith decidió que
sería allí donde se rehabilitaría.

Tenía una fuerza de voluntad extraordinaria. Pasó un mono que fue como una gripe asquerosa de una semana, pero no se rindió. Y emergió como una mariposa de su capullo. Fue increíble. Estaba más divertido, más feliz y más molón que nunca. Recuerdo que lo primero que quiso hacer fue conocer a alguna chica. Antes nunca había mostrado interés por el sexo femenino, pero una vez desintoxicado, de repente me preguntó si podía
presentarle a alguna amiga. La verdad es que yo conocía a una chica que se llamaba Lil, que estaba en Nueva York haciendo unos trabajos de modelo. La llamé y la invité a subir adonde estábamos. Se mostró muy interesada. Así pues, Keith alquiló un helicóptero, y así, sin más, lo puso a mi disposición para que fuera a Nueva York a recogerla. Así se hacían las cosas. Saltó la chispa entre ellos y estuvieron un par de años saliendo juntos. Los  tones salieron de gira con Some Girls. Yo fui a unos pocos conciertos, pero como estaba embarazada, se decidió que no podía estar cogiendo aviones a todas partes. Así que me volví a la casa que habíamos alquilado en Forest Knoll Drive, en Hollywood Hills. Era una casa totalmente típica de Los Ángeles, con su piscina en pleno salón, una cosa que
yo nunca había visto en Benfleet. Después de las dos últimas fechas de la gira de Some
Girls, Ronnie volvió a casa con Keith. Keith se instaló y vivió con nosotros durante unos
meses. Más tarde compramos una casa en Mandeville Canyon, y Keith también se instaló
con nosotros. Descubrió la casita de invitados de la parte de atrás y pensó: «Esto me vale».

Vivió con nosotros hasta poco antes de que naciera Leah. De hecho, el día en que nació nuestra hija también vino al hospital. La enfermera preguntó cuál de los dos era el padre, si Ronnie o Keith, y los dos contestaron: «Yo». No sé qué pensaría la mujer. En Los Ángeles no veíamos mucho a Mick –siempre andaba de aquí para allá–, y Charlie y Bill se habían quedado en Inglaterra. Me encanta mirar las fotos de esta época, con todos tan relajados. Vivir en Los Ángeles era fantástico.

ÍNDICE DE CONTENIDOS DEL LIBRO

  • Introducción
  • Los primeros años
  • Some Girls
  • La vida Stone
  • De ruta
  • Desconectando
  • Continúa el espectáculo
  • Rolling sin parar
  • Agradecimientos

STONED, DE JO WOOD

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