Resulta cuanto menos curioso que un festival como la Seminci haya programado en la misma edición dos películas que exploran el concepto folklórico del «cuerpo abierto», el de personas que son sensibles a presencias sobrenaturales y que a veces pueden ser poseídas por éstas. La gallega O corpo aberto trata de realizar un cuento victoriano de época pero la portuguesa Cristèle Alves Meira ha tratado de hacer un drama familiar que trata temas complejos como el luto y el dolor por la pérdida desde los ojos de una niña en Alma viva.
Un año más, Salomé pasa el verano en la casa del pueblo, junto a sus tíos y su abuela. Parece que va a ser una verano como otro cualquiera pero una noche, su abuela fallece súbitamente, después de confesar a su nieta que la culpable es una del pueblo a la que tildan de bruja. Desde ese momento, la niña comienza a comportarse de forma extraña, como si estuviese poseída por el espíritu de alguien que busca venganza.

Esta ha sido una de las favoritas en la pasada edición del Festival Seminci de Valladolid ya que se trata de un drama muy humano, salpicado por pequeños elementos que pueden ser interpretados como sobrenaturales. No decae en ningún momento de sus 88 minutos, ofreciendo alternativamente escenas trágicas y dolorosas relacionadas con el luto como pequeños chistes con gags cómicos que surgen del realismo al que se aferra la película.
Alma viva es una película tierna, al ponernos en el lugar de la inocente Salomé, que sólo echa de menos a su abuela, genialmente interpretada por Lua Michel. El resto de personajes son duros y secos, pero lo que realmente nos muestra es una película de mujeres, con firmes convicciones.
Dirección: Cristèle Alves Meira / Guion: Cristèle Alves Meira, Laurent Lunetta / Reparto: Lua Michel, Ana Padrão, Jacqueline Corado, Catherine Salée, Duarte Pina, Ester Catalão, Sónia Martins / Género: Drama / Duración: 88 minutos / Fecha de estreno: pendiente por confirmar.






