Me he enganchado a Lanterns. Quizás es por esa política de HBO de estrenar las series a un capítulo por semana. Qué loco, ¿no? Tener que esperar toda una semana para ver el siguiente episodio de una serie buena hace que la gente se pase más tiempo hablando de ella y mantiene la atención. Pero qué sabré yo, no me dedico al marketing.
La cuestión es que Lanterns acaba de concluir su primera temporada. Y es una buena serie.
Aunque no te guste.
En el día más brillante
Como ya se intuía desde el primer episodio, Lanterns ha resultado ser un drama policiaco muy maduro e interesante, ligeramente disfrazado de historia de superhéroes. Ha tratado de una forma muy inteligente temas serios como el miedo al fracaso, el racismo y hasta el suicidio en el entorno familiar. No hace falta conocer previamente a los personajes para empatizar con sus historias.
El principal atractivo de la serie ha estado en los personajes. Como comentaba en su momento, los personajes están tratados con mimo. Son complejos, expresan sus sentimientos y son contradictorios. Y evolucionan mucho a lo largo de los ocho episodios, cosa que no puede decirse de muchas series. El John Stewart del último episodio le pegaría un bofetón al del primero. Y Hal Jordan va cambiando, incluso en su forma virtual. Hasta los casi cameos, como el de Guy Gardner, o las limitadas apariciones de Siniestro han demostrado un buen conocimiento de los personajes.
Lanterns ha sabido jugar con las expectativas del fan del cómic de una forma muy interesante. Si no conocías el trasfondo de los personajes y simplemente esta especie de True Detective con aliens te atrapó, perfecto, siéntate y disfruta. Pero para el resto, hemos estado semana tras semana buscando referencias veladas. Que las había, sí, pero en su mayor parte han demostrado ser guiñitos un poco vacíos. Cada semana las redes se llenaban de teorías y se iba creando más hype sobre todo lo que veríamos en el último episodio.
Pero, ¿ha sido así?
En la noche más oscura
Soy consciente de que Lanterns no ha atrapado por tener un ritmo vertiginoso. El propio tono de la serie no ayudaba, pero fue construyendo tensión narrativa hasta llegar al quinto episodio, donde todo, literalmente, saltó por los aires. Probablemente ese capítulo ha costado más que el resto de la serie junta. Con un 9 en IMDb cuando estoy escribiendo esto, ese capítulo parecía una conclusión narrativa de la serie, hasta el punto de que todos nos preguntábamos qué nos quedaba por ver en los tres episodios restantes.
La última etapa de la serie ha tenido un marcado tono tristón por razones obvias. Como lector del cómic, todo el rato me rondaba por la cabeza un «Es Hal Jordan, el mejor Linterna, a ver dónde pegan el giro y nos enseñan otra cosa». Pero se nos olvida que ambos medios, el cómic y la serie, no son lo mismo y que el derrotero de los personajes al final de la serie es perfectamente coherente.
El listón se había puesto demasiado alto a lo largo de siete episodios y el final ha resultado un poco decepcionante. No necesitábamos una pelea épica ni fuegos artificiales, pero sí algo que nos dejase entusiasmados por ver una segunda temporada o que nos hiciera pensar que había algo más grande detrás. En este episodio se ha notado que la serie ha ido a medio gas y, una vez más, se ha visto que necesitaba un presupuesto un poco mayor.
A pesar del presupuesto reducido y de un ritmo irregular, Lanterns ha demostrado que se pueden hacer buenas historias apoyándose en un gran guion y en una aún mejor interpretación. Es una muestra de que el mundo del cómic puede darnos historias maduras y de gran calidad. Y DC Studios sigue demostrando que es capaz de ofrecer un universo televisivo vasto, lleno de facetas diferentes, pero siempre dentro de un mismo mundo cohesionado.
Al final, y en conjunto, Lanterns ha resultado siendo una buena serie. Lo malo es que nosotros queríamos que fuese algo más. Quizás porque tenía a Hal Jordan, a John Stewart y ocho episodios para convencernos de que estábamos ante algo enorme. Y cuando una serie consigue que estés siete semanas mirando opiniones, teorías y esperando el gran giro, es complicado que cualquier final parezca suficiente. Pero también hay que saber reconocer lo que tenemos delante: una buena historia, grandes personajes y una serie de DC que, por una vez, no necesitó ponerse una capa para demostrar que podía funcionar.






