Para hacer la gala algo más… agradable, empecemos por los mejores vestidos de los Oscars… solo por no empezar con los ojos rojos.
Jamie Chung de Yanina Couture es para mí una de las mejores. La alfombra de los Oscars no se supone que deba ser cómoda. Es un escaparate de Alta Costura, y este precioso vestido de tul con explosiones como estrellas  es un gran ejemplo. La estrella central le cierra la figura a Jamie y resalta su color de piel con los tontos plateados difuminados entre los azules.

Jamie Chung

Anna Kendrick de Thakoon. Es uno de los mejores y más sorprendentes. Una jovencita que rompe moldes en su carrera, con su belleza y continúa con un vestido de corte clásico, estilo romano, sujeto al cuello con un espléndido collar de diamantes que atrae toda la atención. Elegante, sofisticado y atemporal. Magnífico sin duda.
Anna Kendrick
Dakota Johnson de Saint Laurent. Sí. El rojo siempre triunfa, como el negro. Pero un corte asimétrico no es fácil de llevar, ni un vestido recto, ni una abertura lateral, ni combinarlo todo elegantemente con una coleta. Y lo ha conseguido. Perfecta combinación de un clásico con un peinado diario. Señores, les presento a “La coleta polifacética”.
Dakota Johnson

Hannah Bagshawe de Alexander McQueen. Es que lo que creaba este hombre era arte, no  ropa. La unión del negro, con las plumas, con un cinturón dorado que le ciñe la cintura y todo ello cerrado con un cuello halter crea un espectáculo visual que me hace desear haber conocido a este magnífico diseñador mucho antes.
Hannah Bagshawe
Emma Stone de Elie Saab. Estoy enamorada de Elie Saab y de Emma Stone. No hay nada que esta mujer no pueda hacer. Un vestido lima, repleto de cristalitos como encaje combinado con un rojo cereza. Ella puede. Y solo Elie Saab puede crear este magnífico vestido.  Lo siento, pero no tengo más palabras para descubrir este espectáculo. De mayor quiero ser como ella vistiendo de Saab.
Emma Stone

Y me tenéis que permitir un sexto. Por qué no ha sido una gran alfombra a mí parecer, pero los que merecen reconocimiento, hay que ofrecérselo, y el Givenchy de Rosamund Pike lo merece. Rosas y rojo, palabra de honor, ceñido, con cinturón. Es la máxima expresión de la estética de los Oscars. Belleza y elegancia, tan sutil como llamativa.
Rosamund Pike
Y ahora empecemos con las grandes… pesadillas de la noche. Y si soy tan cruel lo siento, pero es que había algunos que  parecían recién arrancados de la ventana.
Empiezo por mi peor-peor. Blanca Blanco. No sé de quién era el vestido pero tuve que mirar dos veces para ver que era real y no un montaje de Photoshop en el que ella parecía una llama hasta el moño. Lo extravagante no siempre es bonito, y arriesgar no siempre es lo mejor. Soy andaluza y española y lo que queráis, pero los volantes para los vestidos de gitana, por favor.
Blanca Blanco
Marion Cotillard de Dior Alta Costura. Aquí, yo, amante de Dior a más no poder, de todo cuanto la Maison cree, lamento decir que Raf Simons ha cogido la cortina del baño de su casa y se la ha colocado con un poco de cinta aislante a las piernas. ¿Quién me lo puede negar?  De las miles de creaciones del diseñador justo ese era su peor elección.
Marion Cotillard
Keira Knightley de Valentino. Como decía Gloria en Moder Family, el cerebro de embarazada no te deja pensar. Y eso debe de pasarle a Keira Knightley que desde que anunció su embarazo no ha dado nada más que golpes a su estilo. Si la última vez parecía un farolillo, en esta ocasión es una mesa camilla con una “ropilla” de estampado floral. Muy bonito, sí, pero muy poco acertado para un embarazo. Y hay cientos de miles de elecciones para sacarle partido a esa linda tripita que no cubrirlo con mantas y parecer tres veces más grande.
Keira Knightley
Lorelei Linklater de Gabriela Cadena. Sí, innovar y arriesgar es genial. Y por eso mismo hay que saber cuándo hacerlo, por eso esos riesgos pueden ser fuertes e impactantes. Como con este vestido. Siempre que veo algo y mi mente empieza a buscar defectos pienso en su autor. La creación que hay detrás, el tiempo invertido. Por eso no me parece justo hablar por hablar. Pero si es verdad que de las críticas se aprende, un vestido para una gala tan seria, con tantas transparencias, no me parece lo más adecuado (véase Rita Ora en la fiesta de Vanity Fair) y menos si va por trocitos. La idea es buena… pero no el lugar.
Lorelei Linklater
Y con este me quedo en los cinco. Chloe Morete de Miu Miu. Si Miu Miu se supone una firma alegre y joven solo han conseguido envejecerla enormemente. Parece que estuviera embarazada y podría ser la posición de su cuerpo, pero por experiencia se trata de la forma del vestido, de esa caída que nace debajo del pecho. Parece más grande, más mayor y más ancha, sin contar que el estampado no es de los mejores que podrían usarse en una entrega de premios. No le ha hecho ningún favor.
Chloe Morete
Prefiero no hablar de los guantes Lady Gaga ni del escote de JLo, es algo inútil si siempre aparecen para salir en las listas de las peores, ¿no?

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