Entrevista Borja Cobeaga 
Entrevistador – Después de mucho tiempo, Borja Cobeaga ha hecho un acercamiento al drama aunque esté disfrazado de comedia. ¿Cómo crees que te sienta el traje nuevo?

Borja Cobeaga – Creo que es un salto momentáneo, más que un paso para no volver porque me encantaría alternar comedias alocadas como las que he escrito y dirigido con películas del estilo de Negociador que quizá son más pequeñas, un pelín más arriesgadas por el tema y el tono, pero creo que la comedia es tan rica en matices que se puede hacer una comedia muy popular de carcajada o una comedia más especial como es ésta. Quizá esta tiene un punto más de personalidad porque cuando he hecho otras comedias más salvajes o más de carcajada me he sentido más al servicio de agradar al espectador y en este caso me ha apetecido más agradarme a mí mismo porque me apetecía hacer esto.

E – En el momento y sin dar explicaciones, ¿no?

BC – (Alza una botella de tónica) Por el control absoluto.
E – Negociador estaba destinada a vivir en un cajón. ¿Qué cambió en ti o por parte de la productora para que se produjese?

BC – Fue fundamental, a pesar de que la hacía por gusto, el empuje de los actores. Porque a medida que iba escribiendo me iba gustando mucho y empecé a imaginar a Ramón Barea y a Carlos Areces interpretándolos. Y cuando les enseñé el guion tenía dudas pero como vi buena recepción por parte de ellos me animé. Esta comedia surge en los momentos de “impasse” de cuando estaba escribiendo Ocho apellidos vascos así que tenía más de entretenimiento para mí que otra cosa, por lo que lo fundamental fue el ánimo de los actores lo que me ha llevado a realizarla.
E – Durante el film, logramos empatizar con un político y un terrorista, cuando hoy en día casi todo el país los repugna tanto a unos como a otros. ¿Qué repugna a Borja Cobeaga?

BC – La solemnidad, no puedo con ella. Justamente he hecho esta película porque había un alto contraste entre la solemnidad que supone el momento y la realidad que parecía de andar por casa, que era muy cutre a veces, casual y llena de momentos patéticos. Y lo que no puedo es con eso de que es algo para no bromear, ya sea en películas o en la gente, porque hay mucha gente que se toma demasiado en serio a sí misma y es lo que más me repugna.



E – Cinco palabras que definan tu película.

BC – Melancólica, incómoda, divertida, triste y diferente.
E – Carlos Areces es un actor que a mi personalmente me encanta, porque tiene un don innato para la comedia. A veces lo ves y no sabes si está tirando de guion o improvisando y te puede salvar una película con una escena suya, que se lo pregunten a Santiago Segura por la última de Torrente. ¿Por qué este papel tan serio?

BC – Justamente por eso. Me imaginaba al espectador esperando que tuviese un punto cómico, y como este personaje tiene un giro en el que muestra ser más intenso, más violento, justamente Carlos me ofrecía eso. Carlos tiene una humanidad bestial que sabes que vas a empatizar con él y te va a hacer reír y el personaje en el que está inspirado era un poco así, un tío que parecía muy sociable, muy campechano pero de repente la sonrisa se te congelaba y esa es la razón por la que Carlos lo interpreta. Aparte porque es amigo y es un actor con el que ya he trabajado y me apetecía repetir y en esta película me parecía importante rodearme de actores con los que me he rodeado por el tipo de película más personal que es.

E – Hemos leído hoy que la secuela de Ocho apellidos vascos empezará a rodarse en mayo. Se espera que el reparto original se repita y que se añadan algunos personajes nuevos. ¿Has recibido alguna llamada de alguien del mundo del cine pidiendo expresamente un papel?


BC – Pues si me llaman a mí soy la peor persona porque soy el guionista. En todo caso las llamadas serán a Emilio (Martínez Lázaro) que es el que toma las decisiones. Hay un chiste que dice que había una actriz tan tonta que para conseguir un papel se lio con un guionista. Y la verdad que es una película donde Diego (San José) y yo hemos tenido mucho que decir, porque normalmente los guionistas no opinan (o no son escuchados) tanto. Nosotros hemos opinado sobre el reparto e incluso montaje y eso no es frecuente y por eso nos sentimos contentos de que se nos tenga la opinión en cuenta.
E – También hemos oído que estás preparando el guion de Superlópez. ¿Quién le gustaría que interpretase el papel del superhéroe? En Moobys creemos que Berto Romero puede ser el indicado, y más después de demostrarnos cómo le queda el bigote en 3 bodas de más.

BC – Berto Romero sería estupendo porque además es un actor fetiche de Javier Ruiz Caldera, pero depende un poco de la edad que vayamos a dar a Superlópez. Te puedes imaginar a Javier Gutiérrez como un Superlópez estupendo, además es un comediante brutal o también lo haría muy bien Raúl Arévalo. Lo que está claro es una cosa que dice Diego (San José) y es que Superman como Clark Kent es un perdedor, mientras que como superhéroe es el puto amo. En cambio Superlópez, como López es un perdedor y como Superlópez también y con esa premisa en la cabeza es como vamos a hacer la película.

E – Película favorita.

BC – Depende del día. Ahora mismo Río Bravo, de Howard Hawks.
E – Serie favorita.

BC – The office, la versión inglesa.

E – Final draft, adobe story o Celtx.

BC – Celtx porque me acostumbré. Después de sufrir con plantillas del word, el Celtx me parece de una facilidad bestial, para no complicarse en absoluto.
E – Para finalizar, aunque desde el gobierno se dediquen a decir lo contrario, no hemos salido de la crisis y mucho menos el mundo del cine. Nos darías un consejo para todos los jóvenes que quieren empezar en el mundo del cine y no son ninguna cara conocida, en especial me refiero a los guionistas.

BC – Pues yo, aparte de mis películas, soy profesor en una escuela de cine y sé que los alumnos en esa escuela o en otras de audiovisuales, lo que reciben es todo el rato quejas de lo complicado que es. Y yo creo que en realidad no deja de ser tan difícil como antes. Cierto es que los que nos dedicamos al cine y nos ganamos la vida con ello somos unos privilegiados porque todo el mundo no llega a tener esta profesión, pero por otro lado sigue pasando. Por ejemplo, Carlos Vermut hace una película por su cuenta después de las negativas y gana la Concha de Oro. Porque obviamente el talento estaba ahí, pero es una mezcla de talento, don de la oportunidad e ilusión a prueba de bombas. ¿Que está difícil? Por supuesto. Pero se puede conseguir.
Negociador, estreno 13 de marzo
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Licenciado en Filología Clásica y con un Máster de Guion de cine y TV, es cordobés de nacimiento. Se dio cuenta de lo enamorado que estaba del cine cuando su madre le hizo elegir entre su colección de la revista fotogramas o su cama, porque las dos no cabían en su habitación. Desde entonces tiene problemas de espalda, porque intenta tú dormir sobre la cara de Tom Cruise. Si lo intentas conquistar con A dos metros bajo tierra, American Beauty, Woody Allen o Tarantino ya has ganado.

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