Entrevista Arturo Dueñas
Tuvimos el placer de entrevistar al director Arturo Dueñas con motivo del próximo estreno de su documental «Corsarios» que podéis ver ya en el cine Artistic Metropol, os dejamos con la entrevista.
1. ¿Cuál es la diferencia entre rodar una película de ficción y un documental?
A.D: Aunque hoy por hoy las fronteras entre ambos géneros cada vez son más difusas, sí hay una diferencia en cuanto al proceso de producción. El equipo de rodaje en un documental es mucho más reducido, prácticamente basta con el director de fotografía y el sonidista. Ocurre lo mismo con el equipo artístico: en los documentales no hay actores propiamente dichos, ni es necesario ensayar con ellos ninguna secuencia. Otra diferencia fundamental radica en el guion: generalmente una película de ficción tiene un guion cerrado, mientras en los documentales tienes una escaleta, ya que no sabes lo que va a ocurrir. Por último, el proceso de montaje es también muy diferente, ya que en el documental es en este momento cuando construyes la película, seleccionando del material que has grabado.
2. ¿Prefiere documental o ficción?
A.D: Ambos géneros me gustan mucho. Por ejemplo, mi primera película, Aficionados, es ficción, aunque en ella apliqué técnicas de rodaje del documental (escaleta en vez de guion, actores no profesionales, construcción de la película durante el proceso de montaje); pero las siguientes son documentales: Corsarios, Misión Sáhara (en postproducción) y Tierras construidas (en rodaje).
3. Dice que conoció al grupo de Teatro Corsario en la universidad ¿Cómo fue? ¿Cuál fue su primera impresión?
A.D: Fue tras asistir a una representación de la obra de Antonin Artaud Para terminar con el juicio de Dios. Me impresionó tanto que propuse a mis compañeros contratarlos para representarla en la Facultad. Recuerdo que se produjo un pequeño escándalo, ya que Fernando Urdiales, director de Teatro Corsario y protagonista, comenzó su actuación entrando en la biblioteca universitaria dando voces: salió, cual flautista de Hammelin, seguido de un grupo de estudiantes que lo acompañaron hasta el lugar de la representación. Allí continuó la polémica, ya que la dureza del texto llevó a que se produjera un intercambio de insultos entre público y actores, algo que les ocurriría en ocasiones posteriores, fundamentalmente con Insultos al público, de Peter Handke.
4. ¿Cómo ha sido trabajar junto a un grupo de teatro y grabar su día a día?
A.D: Toda una experiencia. Asistir a la génesis del montaje de una obra teatral, desde la lectura inicial del texto hasta el estreno, pasando por diferentes fases de ensayos, el añadido de la música, las pruebas de vestuario, la construcción de los decorados… supone la oportunidad única de ser testigo de un proceso creativo. Al mismo tiempo, acompañarlos en los viajes por diferentes puntos de la geografía española (también por Portugal y Ecuador) con sus obras de repertorio hace que te conviertas, por así decirlo, en un corsario más, un miembro más de la compañía, y eso es lo que se ha intentado transmitir al espectador.
5. Los creadores del grupo Corsarios no tenían ideas firmes de cómo sería el proyecto ¿Cree que esa determinación que demostraron continua hoy en día en el mundo de la cultura?
A.D: El dedicarse a la cultura siempre supone un riesgo, tanto en lo relativo al futuro profesional como a la hora de plantear la obra creativa: no sirve ir por caminos trillados, es preciso experimentar y arriesgar. Una diferencia entre la situación de hace años y la de ahora es la existencia de escuelas que antes no existían, que proveen de una formación sólida al aspirante a dedicarse a cualquier campo de la cultura. Por otro lado, la crisis económica que estamos viviendo hace que dedicarse a la cultura constituya, más que un riesgo, una heroicidad.
6. De alguna forma, usted cierra ese mundo del teatro que siempre permanece abierto al espectador pero al mismo tiempo abre los ensayos al público, ¿cómo se consigue mantener esa esencia tan única del teatro, de la cercanía con los asistentes?
A.D: La esencia teatral, que es la presencia física de los actores frente al espectador, es insustituible, por supuesto, ya que en el cine la relación se establece con las imágenes de los actores grabadas con anterioridad. Sin embargo, asistir a un hecho privado, como son los ensayos, en que la cámara se convierte en una ventana a través de la cual el espectador puede observar de cerca, incluso sentir que está presente en la sala de ensayos acompañando a los actores, creo que es una experiencia muy gratificante para el espectador, especialmente si este es aficionado al teatro.
7. ¿Qué lo llevó a querer ser director?
A.D: El cine me ha apasionado desde pequeño y, al mismo tiempo, me ha gustado siempre inventar y escribir historias. Llegó un momento en que esas historias se me imponían en forma de imágenes, y surgió la necesidad de mostrarlas en vez de narrarlas. Es decir, dejar que los actores vivan esas historias y grabarlas como un testigo privilegiado, en vez de explicarlas con palabras: es muy diferente describir unos sentimientos que observarlos materializados en el rostro de un personaje, por ejemplo.
8. Siempre se pregunta a los artistas para quién hacen sus obras, si para ellos o para el público ¿para quién crea usted?
A.D: Un poco para mí mismo y un poco para el público, creo que todos hacemos lo mismo. Si solo piensas en ti, la película se convierte casi en un acto privado. En mi caso, cada vez que ruedo o monto una secuencia, estoy siempre pensando en la reacción del público, en si estoy o no transmitiendo bien lo que quiero. Por eso, antes de cada estreno, organizo una serie de pases privados con el objeto de recibir la opinión de los espectadores, que considero fundamental antes de dar por cerrado el montaje definitivo.
9. ¿Con la actual crisis y el elevado número de impuestos para la cultura cómo de difícil es rodar una película?
A.D: Si antes era complicado, ahora lo es aún más. No obstante, la aparición de la tecnología digital ha abaratado los procesos de rodaje y montaje, lo que supone que sea más fácil que hace unos años producir una película. Pero, a la vez, se ha hecho más complicado el estrenarla. Es muy difícil encontrar un hueco entre la abarrotada cartelera de estrenos semanales. Y si a ello le sumas la subida del IVA, que repercute siempre en el espectador, estrenar se convierte casi en misión imposible.
A partir del día 15 de mayo podremos disfrutar del documental Corsarios en la sala Artistic Metropol (calle Cigarreras 6, Madrid) los días:
Viernes 15: 20.00h
Sábado 16: 22.00h
Domingo 17: 20.00h
Lunes 18: 18.00h
Martes 19: 20.00h
Miércoles 20: 18.00h y 22.00h








