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Entrevista Thomas Cailley

Con 35 años ya es un director ganador en Cannes y en los Premios César gracias a su primer largometraje, del que ha sido director y guionista. Thomas Cailley estrena en España Les combattants el próximo 7 de agosto y Moobys ha tenido la oportunidad de hablar con él. 

M: ¿Por qué decidiste dar el paso del cortometraje al largometraje?
T.C: Hacer cortometrajes me hace feliz, pero es un poco frustrante, porque no puedes profundizar en la historia ni en los personajes y es muchísimo trabajo y no puedes pagar a nadie. Me parece que no es muy responsable, llegado a un punto, arrastrar al equipo y a los actores diciéndoles, “va a ser una maravilla pero no puedo pagar a nadie”. Por tanto pensé, hay que pasar rápidamente al largo y profundizar en la experiencia. 

Thomas Cailley

M: ¿Por qué decidiste que tu debut fuese con una película de amor adolescente?
T.C: Para mí no son adolescentes, son jóvenes – adultos, para mí a los 20 años ya no eres adolescente, quizá en España sí… En todo caso, ¿por qué empezar con una película de amor? Es una buena pregunta. Nunca veo películas de amor, por tanto, era muy sorprendente incluso para mí, pero vino de una manera bastante espontánea y natural. Trato de contar una “buddy movie”, solo que los personajes se quieren y hacen el amor. Ha venido de una manera progresiva y lo que me interesaba en el momento era hacer una película de aprendizaje. Eso era lo importante para mí, hacer un relato iniciático. Lo que era excitante, es que, aunque sea un viaje, hay algo muy libre, porque la película comienza como un drama social, se convierte en una comedia romántica, luego una película de aventuras y va casi hasta las películas de anticipación y eso era bastante divertido de hacer y una verdadera aventura de rodar. 

«Antes era alguien amable y accesible, ahora soy un gran gilipollas»

M: La primera proyección de la película para el público fue en el Festival de Cannes ¿cómo fue la experiencia?
T.C: Muy compacta. Todo en Cannes va muy rápido. Se proyecta la película y puede ser genial o un entierro de primera. Y en este caso, sin embargo, tuvo una acogida buenísima. La gente se río muchísimo durante la proyección y se habló mucho sobre ella, hubo mucho eco alrededor de la película. Fue bastante rápido, ingestionable, pero para bien, porque era una película que no se esperaba en absoluto, muy pequeña y unos meses después hicimos un buen estreno, en condiciones, y mucha gente vino a verla. Por tanto, fue una gran suerte para nosotros, una gran oportunidad.

Thomas Cailley

M: Tras el éxito y los premios cosechados por la película, ¿cómo ha cambiado tu vida ahora que eres un director reconocido?
T.C: Antes era alguien amable y accesible y ahora soy un gran gilipollas (risas). Lo que ha cambiado, sobre todo, es que he tenido que viajar muchísimo durante un año para promocionar la película en muchísimos países, así que no he trabajado mucho. Y ahora, he empezado otra vez a escribir un nuevo proyecto y me doy cuenta de que mi vida no ha cambiado en absoluto. Por tanto, ha habido un pequeño paréntesis en el que he viajo mucho por todas partes y ahora vuelvo a estar delante del Word y la situación no ha cambiado en absoluto, sigue siendo muy difícil escribir un guion. En mi situación profesional, hay más expectación por mis próximos proyectos, lo que es maravilloso, pero también supone mucha presión. Por lo que, al mismo tiempo es maravilloso, pero asusta un poco. 

«El IVA cultural, es un crimen»

M: En 2014 las salas españolas registraron una cuota de pantalla del 25,4%, unos 88 millones de espectadores, y las francesas un 44,4%, unos 209 millones de espectadores. ¿Cuáles crees que son las causas de esta grandísima diferencia?
T.C: Creo que la respuesta es clara: voluntad política. En Francia hay una importante voluntad política de apoyar al cine, la diferencia cultural, la difusión, las películas pequeñas y el cine extranjero. Sin embargo en España lo que se ha venido haciendo estos últimos años, sobre todo con el IVA cultural, es un crimen, y creo que hace falta una voluntad política muy importante para resistir, sobre todo, al cine americano. En España creo que es como el 60% el público que va a ver el cine americano, y en Francia es del 45%, y hay países en los que es el 80 o el 90%. Por tanto, hay que apoyar la excepción cultural, tanto la europea como la nacional. Por ejemplo, MK2, la cadena de cines francesa va a crear un gran programa de salas en España. Y cuanto más salas haya más películas distintas habrá y más público irá a ver las películas. Porque el cine es un mercado de la demanda, pero también de la oferta, cuantas más ofertas distintas hay, más películas se van a ver. 
M: ¿Qué te llevó a los 27 años a dejar tu carrera en ciencias políticas y centrarte enteramente al cine?
T.C: Que no era feliz, me faltaba algo. Es muy complicado, porque creo que me costaba mucho asumir que quería tener una carrera artística y que tenía una carrera que me tranquilizaba y sobre todo, tranquilizaba a mis padres, con la idea de tener un trabajo más serio. El cine es muy serio, pero ya me entiendes. He necesitado tiempo para entender que lo que quería hacer era esto, trabajar contando historias. Era un sueño de infancia, y es complicado asumir que tu sueño de infancia puede llegar a convertirse en tu futuro.  

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