Mi segunda visita a la sala Nao 8 tras su descubrimiento en la que el listón se quedó alto con Educador social en Alaska me provocaba mucha curiosidad.
El nombre me transportó a mi infancia al parecerse a Matilda, película que para mi no pasa de moda, pero el contenido de la obra no es ni de cerca apta para niños, a veces las regresiones al pasado no tienen vinculo con el tema presente.
Al entrar en la sala veo cambios, una cabina de música ocupa parte del espacio, aportará efectos sonoros a las obras, toca esperar para saber si en ésta tendrá cabida.
Tras unos segundos, la lluvia refresca sonoramente y con la tormenta irrumpe ella. Pierre sentado en el sofá y Mathilde ahí de pies, provocan la misma sensacion que cuando se araña un plato, un tenso silencio y una bienvenida que hiela dan paso a un combate verbal. No voy a desvelar la razón por la que una pareja no es capaz ni siquiera de rozarse tras una larga separación.
Muchas veces me he preguntado si las peleas ficticias llegan de manera profunda al público. Me explico, cuando se vive una situación real de conflicto en la que los «contrincantes» no se escuchan, se pisan generan en el que lo presencia malestar, pero en el escenario, te tienen que entender, por lo que ese orden de replicas resulte poco creíble y la obra pierda fuerza. ¿Cual es la solución?.
Para mi, un guión que cada palabra, hasta los monosílabos tengan relevancia. Cuando no es sólo un cruce de improperios, sino un argumento.
En esta obra me ha ocurrido que no he podido ponerme de parte de uno, consigo empatizar en cada intervención con ellos, y mira que son posturas contrapuestas. Para mi eso es un éxito, el texto es oro puro.
Marina San José y Gorka Lasaosa se meten dentro de unos personajes complejos pero que controlan magistralmente, sus gestos no fingen, he visto angustia, dolor en sus caras, revuelven su historia de amor y tampoco destaparé si para terminar de repelerse.
Otro de los temas fundamentales de la obra es la motivación personales, realmente quien nos tienden la mano lo hacen de manera generosa o esperan obtener un beneficio de ese apoyo. Muy interesante para reflexionar, he podido mantener muchas conversaciones gracias a la genialidad del texto de Veronique Olmi.
En la escenografía veo mas peso en lo que no se ve, que en la propia decoración en si. Las cajas añaden hiel a la discusión.
Recomendado para despertar del letargo veraniego, un ejemplo de que en esta estación no sólo hay teatro ligero.
Información útil:
Miércoles y jueves a las 20:00 horas.
Duración 80 minutos.
Calle de La Nao 8
Las entradas a partir de 10 euros si se reserva online.








