Desde hace ya unos años y por (bendita) culpa de Pixar y del estudio Ghibli entre otros, nuestro nivel de exigencia con la animación se ha incrementado hasta el punto de que las historias deben entretener a niños y a adultos, abarcando un «share» que no se le reclama a ninguna narración. Pero dicha exigencia promueve la competitividad, y ahí es donde aparecen los mejores.

Dentro de este grupo podemos incluir a Alex Hirsch, un treintañero que ha demostrado que su juventud no está reñida con su talento, y que hace tres años consiguió vender un proyecto a Disney Channel. Y os voy a ser sinceros: la primera vez que me aventuré con esta serie llevaba cierto recelo debido a que este canal está caracterizado por la infantilidad de sus series y películas. Y ahora, 39 episodios después y a falta de uno por emitir que dará fin a la historia, sólo tengo palabras de agradecimiento para con mi sino.

Gravity Falls

En cuanto a la historia, Dipper y Mabel Pines son dos mellizos que viajan en verano a casa de su tío Stan a ayudarle con la tienda que éste regenta, The Mystery Shack. Se trata de una tienda/museo en la ciudad más misteriosa del planeta, aunque todo lo que se puede descubrir dentro son baratijas y engañabobos. Pero de puertas para afuera, la ciudad esconde todo tipo de seres que llevarán a nuestros protagonistas a vivir las más fantásticas aventuras que estos niños de 12 años podrían vivir.

Y oye, que Dipper y Mabel tampoco son cojos. El chico, un aventurero enamorado de todos los misterios sin resolver existentes, tiene en su poder un diario que habla de todos los seres mágicos que habitan en Gravity Falls. Por su parte, la alocada Mabel es la parte emocional de la pareja de hermanos, decidida completamente a encontrar el amor de verano aunque ello conlleve que la criatura de la que caiga perdidamente enamorada no sea humana. Porque eso, en Gravity Falls, es lo de menos. Y para ayudar al trío protagonista encontramos a Soos, con más músculo que cabeza y a la bella Wendy, de la que Dipper cae enamorado, ayudantes ambos en la tienda del «Grunkle Stan».

A falta de un sólo episodio por emitir (decisión del creador de darle el final que él buscaba y deseaba sin alargar la serie hasta que se hiciera tediosa) todo ha cambiado sin que cambiase nada. Pero no os daré ningún spoiler porque quiero que la disfrutéis tanto como yo, para que vuestro niño interior y el adulto que está por venir se fusionen en uno. En 2016 (aún sin fecha exacta) llegará la última parte del episodio triple titulado Weirmageddon. Así que no tenéis excusas, hay tiempo de sobra.

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