[Berlinale 2016] Día 9 Jornada final

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Quemando los últimos cartuchos de La Berlinale

La Berlinale 2016 prácticamente ha concluido y la programación de hoy se ve reducida a las tres últimos títulos de sección oficial que quedan, después de la maratoniana jornada de ayer con la extensa película de 8 horas de duración A Lulaby to the Sorrowful Mistery de Lav Diaz. Me llamó mucho la atención la presencia de una película de ese formato (de tan larga duración, en blanco y negro y filipino) en la competición oficial de la Berlinale y a estas alturas del festival, con la prensa ya cansada, ha sido más un acto arriesgado y descarado. No deseo entrar en debate acerca de la calidad de la cinta, pero me parece muy complicado poder valorarla de la misma manera que el resto de películas de la sección oficial. Habiendo dejado un día entero para una única película de sección oficial, las tres últimas candidatas al Oso de Oro de la Berlinale quedan reservada para el último día.

La Berlinale

Empezamos el día con United States of Love. La cinta polaca de Tomasz Wasilewski explora la soledad y represión de cuatro mujeres en el marco de la Polonia de los años 90. Con un estilo visual muy característico y cuidado Wasilewski analiza de una manera cruda y visceral la psicología de las cuatro mujeres, poniendo énfasis en el anhelo, rechazo y soledad. Como suele pasar en este tipo de películas de múltiples historias, tiene un ritmo un tanto irregular, con alguna historia más atractiva que otra, además ya el hilo conductor de es más fino en la primera y más consistente en las finales. Destacable es el hecho de la atípica estructura de la narración, dejando la escena de la conclusión de la película fuera del tramo final. Argumento aparte, la interpretación de las protagonistas es increíble, aún mostrando una contención formidable en su manera de actuar. Una película que, aunque costumbrista y tradicional, no aburre ni deja indiferente.

A media mañana vimos la séptima comedia de Benoît Delépine y Gustave Kervern, Saint Amour. Con el nombre de un vino por título se presenta la segunda película de Gérard Depardieu este año en la berlinale, esta vez con Benoît Poelvoorde (El Nuevo Nuevo Testamento) como coprotagonista. Poelvoorde es Bruno, un amargado y alcohólico granjero sin aspiraciones, que aprovecha la feria anual del ganado para beber vinos de toda Francia. Jean, viudo, solo desea recuperar la confianza de su hijo. Juntos alquilan un taxi y deciden dar un viaje de varios días para hacer en persona, la ruta etnologica de Bruno. Por el camino irán descubriendo pintorescos personajes y conocerán más cosas el uno del otro y también de su taxista, el joven Mike. Una película un tanto curiosa, pero fallida en muchos aspectos. Con un humor un tanto flojo, el personaje de Bruno queda demasiado relegado al patetismo y la autocomplaciencia como para resultar divertido y el resto no consiguen mejorarlo. Además, la elipsis de la cinta parecen mal montadas y tiene un tramo final que termina siendo tan surrealista que te saca completamente de la película.

La Berlinale

Y con la última película de sección oficial y posiblemente la última de este redactor en el certamen de este año, cerramos con A Dragon Arrives! El inspector de la policía Babak Hafizi es mandado para redactar un informe acerca de un preso que se ha escapado y ahorcado. Raro es que al preso apenas le faltaban un par de meses para cumplir condena pero más raro aún es encontrarle en un barco varado, en medio de un cementerio, en una habitación empapelado de galimatías y extraños símbolos. Basado en la historia real de un técnico de sonido que fue hasta el barco abandonado y solo dejó tras de sí una caja con papeles y fotos sin sentido y unas cintas de una interrogación policial, el director Mani Haghighi reconstruye una historia con tintes sobrenaturales y conspiraciones en las sombras. Una idea muy original pero contada de una manera muy confusa, que pierde completamente el foco en el momento en el que la acción se detiene y da paso a secuencias documentales de entrevistas a los propios autores de la película a modo de comentarios de DVD o making of. Haghighi deja ver que sólo tiene alguna pieza de un complejo puzzle y no es capaz de desvelarlo ni inferir su desenlace yendo por derroteros místicos y sobrenaturales pero que falla en explicar el misterio principal de la película que es: ¿Porqué querían encarcelar a esos tres hombres?

Con pesar en nuestros corazones pero orgullosos del trabajo realizado, nos despedimos de las proyecciones de la Berlinale 2016 pero aún volveremos una vez más a las salas para ver mañana la ceremonia de clausura y premios de este año.

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