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Entrevistamos a los directores Juan Cavestany, Pablo Hernando y Julián Genisson con motivo del estreno de su última película, Esa sensación.

¿Cómo se os ocurrió la idea de rodar la película así, con tres historias y tres directores? 

Pablo: La idea fue de Juan, fue quien nos propuso hacer la peli entre los tres y desde el principio vimos claro que no queríamos que fuese primero una historia y luego otra sino intercalar el montaje. A partir de un documental que vi se me ocurrió la historia, se la mandé a los dos y Juan me respondió que tenía pensado que hiciéramos una película los tres y qué me parecía que mi parte fuera sobre eso que le contaba.

Juan: habíamos comentado anteriormente que sería interesante hacer algo los tres juntos, pero al principio no teníamos demasiado claro en qué formato, si una serie, una web…estábamos interesados en hacer algo juntos y poco a poco lo fuimos concretando.

esa sensacion

Queríais que conociéramos a los personajes pero no desveláis el nombre de casi ninguno, ¿es a propósito?

Pablo: El mío ahora que lo pienso, los títulos de las tres historias tenían nombre en el documento de Google que teníamos para ir subiendo las historias, el mío se llamaba “Leyre y sus cosas”, así que el personaje se llama Leyre pero no sale en la película.

Julián: mi historia se iba a llamar “Juego peligroso” pero ellos no quisieron poner títulos a sus historias así que finalmente los eliminamos, en parte porque así habrían fragmentado más la historia y tenía que parecer que era todo un flujo continuo. Mis personajes sí tienen nombres y son importantes porque hay un momento en el que por ejemplo el hijo busca en Google a su padre y si no sabes que se llama Alfredo no tiene sentido, es para facilitárselo. También hay una llamada telefónica y el espectador tiene que entender a quien se llama, en este caso a Óscar que es el hijo.

Juan: yo escribo escenas muy cortas, muy fragmentadas, no tengo tiempo realmente para pensar en los nombres de sus actores porque solo pensar en el nombre ya llevaría más tiempo que la escena así que pongo directamente los nombres de los actores reales que los interpretan. En una escena en concreto, una en el campo, llaman al protagonista y es su nombre real.

¿Cuál es la sensación que creéis que predomina en la película?

Juan: ¿desamparo? Puede que desamparo amable, la película es una combinación de algo triste y también de algo amable.

Utilizáis bastantes flashbacks, ¿creéis que ayudan a contar la historia o por el contrario pueden confundir al espectador? 

Julian: creo que todo lo contrario, ayudan al espectador a entender la película mejor. Hay tres flashbacks, el del ascensor, lo de las fotos de Leyre (que es un flashback manual con fotos genial, una escena preciosa) y mi escena con el hombre ahogándose. En mi escena quería hacer algo como de telefilm, quería que fuera muy melodramático y por eso lo narré así.

Pablo, tu historia gira en torno a una mujer que siente un amor irrefrenable por el mobiliario urbano, ¿cómo se te ocurrió?

Pablo: bueno la idea viene de un documental que vi y me llamó mucho la atención. El documental se llama “Casado con la Torre Eiffel” y habla sobre un grupo reducido de mujeres en el mundo, creo que alrededor de trece. Todas son mujeres que han sufrido una experiencia traumática, la protagonista del documental estaba en el ejército y allí abusaron de ella, otra tenía un padre ausente que la violaba…cosas muy malas. De alguna forma se volcaron en los objetos y tienen relaciones no sólo sexuales sino afectivas, de amor, sentimentales, les atribuyen personalidad…me atrajeron mucho las imágenes del documental, por ejemplo una mujer abrazando un arco o el Empire State, cosas que por un lado son graciosas pero por otro es al mismo tiempo triste.

Juan, en algunas escenas parece que la reacción del protagonista es junto lo contrario a lo que esperas, por ejemplo en la escena en la que hay una pelea en la calle y la persona que lo presencia en vez de llamar a la policía llama a su madre y le habla de otras cosas. ¿La intención era desmontar al espectador haciendo todo lo contrario a lo que esperas de alguien en ese tipo de situaciones?

Juan: esa escena en concreto es una idea de Julián que rodé yo en mi parte, que tomé prestada. La intención no es descolocar, es compartir las dificultades de la existencia. La intención de esa escena y casi de toda mi parte de película es compartir esas complejidades pero en ningún momento de descolocar. No se trata de hacer una cosa extraña para que el público flipe ni mucho menos. Cuando Julián me contó su idea para esa escena me pareció interesante de rodar y también inquietante y divertida a la hora de contarla, puro drama.

¿Crees que en el fondo todos pensamos así pero no nos atrevemos a decirlo en voz alta por las convenciones sociales?

Juan: por lo general nos movemos por la vida interpretando un poco, cosa que es normal y yo entiendo, sino sería todo insoportable. Yo no lo denuncio, es una realidad y es compleja, extraña y me llama la atención, me hace gracia pero no hay en ningún caso un ánimo de denuncia o de pensar que he visto algo que a lo mejor los demás no han visto. Me alegra cuando esas escenas la gente las ve y piensa “ah, es verdad”, como que se entiende eso.

Julián, la fe juega un papel esencial en tu historia, pero también la relación padre e hijo, ¿qué aspecto querías destacar más?

Julián: Realmente la relación entre el padre y el hijo me interesaba más, la fe está ahí, me produce mucha curiosidad, me interesa mucho cualquier tipo de espacio en el que puedas reflexionar sin freno, son conceptos en los que cabe cualquier cosa, Dios, el más allá. Todo vale, entonces me interesa mucho esa libertad conceptual pero realmente la historia del padre y el hijo es lo que quería contar.

Esta imagen surgió después de haber tenido la idea en conjunto pero el momento en el que un hijo “googlea” el nombre de su padre y ve que es como un tipo más entre ochenta resultados de tíos que se llaman igual es lo que me alucinaba. Quería llegar a eso, un momento de una película en el que un tío “googlee” a su padre y se eche a llorar y más o menos que esté motivado por algo. La fe es un pretexto y también un buen ejemplo. El cristianismo tiene este aspecto tan revolucionario de Dios se ha hecho hombre, es increíble pero como estamos acostumbrados a verlo no nos sorprende, pero que alguien descubra que su padre se ha hecho religioso permite reactivar esta gran duda de si es Dios cómo se ha hecho hombre.

¿Qué queríais que sintieran los espectadores al ver la película?

Juan: Como mínimo que no sientan que les hemos robado el dinero, el tiempo. Es una película que se reconcilia con la soledad, con la tragedia.

Pablo: yo creo que la película tiene un final feliz o por lo menos pacífico, de calma. Hay un equilibrio.

¿Cómo ha sido de momento la acogida del público?

Pablo: No lo sabemos muy bien, en los festivales en los que ha estado muy bien pero claro los festivales son un ambiente distinto y de momento bueno, se estrenó el viernes así que todavía no sabemos bien pero bueno la crítica está yendo bien así que muy contentos. En general la sensación es buena.

Julián: espero que piensen que la película es para ellos, no hay una intención minoritaria o de arte y ensayo. Con nuestra película pueden verla y sentirse identificados con cosas que les han pasado o que podría haberles pasado. Que la gente salga reconciliada consigo misma y con nosotros, que no nos odien.

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