Un film inesperadamente enternecedor
El hijo pródigo basada en la conocida parábola bautizada con el mismo nombre, cuenta la historia de Jacob (Jason Burkey), un joven que está cansado de ver pasar su vida en la granja de su familia por lo que exige a su padre, un hombre de fe, que le adelante lo que le corresponde de la herencia para buscar su propio camino en la gran ciudad. Una vez allí donde se fabricara una vida llena de comodidades y lujo, y donde las cosas le saldrán sorprendentemente bien en un principio, pero el estilo de vida que lleva atraerá malas compañías y cuando lo pierda todo incluido el orgullo, no lo quedará otra que volver al hogar y enfrentarse a su padre.
Está nueva versión de la parábola bíblica no aporta casi nada nuevo a lo que se cuenta en el Evangelio de Lucas, es cierto, porque al fin y al cabo la moraleja sigue siendo la misma sin importar la época, pero es una buena representación de la forma en la que se manifiesta hoy en día.
Pero la película no se acaba ahí pues sus directores Michael Davis y John Errington han querido mostrar con lo que le ocurre al protagonista la cara traicionera del dinero a la vez que introducían a la trama dosis de aventura y de romance, por lo que el resultado final es bastante agradable y sobretodo enternecedor dejando a un margen la simplicidad de la trama pero esta ya tendría que estar asumida, pues el título lo dice todo.
Si es cierto que la interpretación de algunos personajes secundarios, no es el caso de Robert Davi, deja bastante que desear pues parece que no terminan de hacerse con el personaje, pero no afecta en gran medida a lo que se pretende expresar.
No te enseña nada nuevo en ningún aspecto pero emociona igualmente y sobretodo es un película para disfrutar y también quizá también para provocar una autocrítica en cada uno de los espectadores.
Director: Michael Davis, John Errington
Resparto: Robert Davi, Edie McClurg, John Diehl.








