Rocío Vidal ha dado voz y cuerpo a Ariadna en Los amores diversos, una obra dirigida por Quino Falero y escrita por Fernando J. López. Hemos querido saber un poco más acerca de cómo afrontó el papel de Ariadna encerrada en Naxos. Para saber más sobre la obra pincha aquí.

¿Qué significa para ti Naxos?

El espacio en el que podemos ser nosotros mismos, en el que nuestra soledad se vuelve nuestra mejor amiga porque solo desde ella podemos enfrentarnos a lo que somos realmente. Un lugar al que cuesta llegar pero al que hay que volver y habitar siempre.

¿Y para Ariadna?

Para Ariadna, Naxos es el refugio que construyó junto a su padre, su apoyo más incondicional y al que tendrá que enfrentarse ahora que ya no está. Un espacio con el que tendrá que reconciliarse para poder crear su nueva identidad, la más auténtica, su nuevo Naxos.

¿Cómo fue afrontar este proyecto? Tú sola en el escenario, sin más apoyo que unos cuantos libros, aunque eso ya sea mucho…

Fue y es un proyecto nacido desde una necesidad muy potente de contar esta historia, como una oportunidad de aprendizaje y en el que en ningún momento me he sentido sola. Para poder contar la historia de Ariadna la hemos acompañado de otros personajes que cobran vida en el escenario de una forma tan real que me parece estar hablando con ellos.

¿Qué tiene Rocío de Ariadna y viceversa?

Ariadna tiene mi voz y mis manos, pero sobre todo nos une el tacto de los libros, el deseo del objeto y del contenido, la poesía como vehículo hermoso y enriquecedor.  Gracias a ella me he reencontrado con autores que marcaron grandes momentos de mi vida. Somos una en el escenario, pero tiene una identidad propia que me gusta respetar.

Si tuvieras que elegir, ¿qué tres cosas te llevarías a una isla desierta?

Una navaja, las croquetas de mi madre y un libro, ¡por supuesto!

¿Crees que es necesaria la introspección para desarrollarse como persona?

Creo que es necesaria la honestidad para con uno mismo.

¿Mirar hacia adentro ayuda a mejorar como actriz?

Más bien ayuda mirar hacia fuera. Como actriz te ayuda nutrirte de otras formas de ser, de pensar, de entender la vida, la muerte, el amor o cualquier otra experiencia. Y teniendo siempre como certeza que todo es posible, que en la diversidad está la riqueza del ser humano.

¿Te has planteado alguna vez escribir?

Escribí durante muchos años aunque nunca pensando en la escena. Quizá vuelva a retomarlo y a reconducirlo en algún momento, ¡quién sabe!

En la pasada gala de la edición de los Premios Max, Manuel Aguilar habló de la situación que vive la mujer autora en el teatro, recalcando que solo el 17% son dramaturgas. Me interesa que nos cuentes cuál es la situación actual que vive la mujer como actriz.

Nuestra situación actual en el escenario es un reflejo de la social: la mujer sigue estando en desigualdad de oportunidades, de condiciones y exigencias respecto al hombre. Las mujeres seguimos siendo juzgadas y evaluadas en el escenario -y delante de la cámara- primero por nuestro aspecto físico, nuestra talla, nuestro estilo, pareciendo que nuestro fin es reflejar la moda o la tendencia del momento que nos ocupe, cuando es precisamente al contrario. Los actores, los pintores, los músicos, debemos ser al margen de las modas, ya que nuestra misión es dar voz a otros que no siempre encajan en esos ideales. Por otra parte, la edad se presenta como la mayor de las barreras, anulando así arrugas y experiencias necesarias para afrontar determinados trabajos. Por no hablar de que sigue habiendo una desigualdad notoria entre el número de papeles femeninos y masculinos en la mayoría de proyectos.

A raíz de estos premios Max, y recogiendo las quejas que vienen de largo, se están iniciando movilizaciones, como la Liga de las mujeres profesionales del teatro, donde nos hemos agrupado no solo actrices, sino también profesionales femeninas de todos los campos de las artes escénicas: dramaturgas, directoras, escenógrafas, técnicas, bailarinas, figurinistas…

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¿Qué supone para ti meterte en la piel de otros? ¿No resulta demasiado duro? ¿Consigues despegarte de los problemas, miedos y alegrías que viven los personajes a los que das vida?

Para mí es un reto y un disfrute al mismo tiempo. Descubrir la complejidad del otro, sus aristas, sus contradicciones me hacen transformarme y poner mi voz, mi cuerpo y mis emociones al servicio de la historia que queremos contar, por eso es tan importante el texto en un proyecto, si no lo más. A veces, en el proceso de creación, cuando eliges cómo o hasta dónde llega el personaje sí que te lo llevas a casa, pero es más por una necesidad de respuestas. Después, una vez estrenado, se queda en el escenario.

Si puedes revelarlo, ¿en qué proyectos estás embarcada actualmente? ¿Tienes algún papel ideal o algún personaje utópico al que te gustaría interpretar?

Mi próximo proyecto será detrás del escenario, como ayudante de dirección en Las harpías en Madrid, de Fernando J. López y dirigido por Quino Falero que estrenaremos este verano en el Corral de comedias de Almagro. El 23 de junio volveremos al Off del Lara con la comedia Mientras tanto en la que será su 3ª temporada. Y seguiremos con la gira y la campaña escolar de Los amores diversos.

Si hay algo que sería un sueño para mi es interpretar a Antígona o a cualquiera de las heroínas griegas en el Teatro Romano de Mérida. Nadie como ellos entendieron la dimensión humana en toda su complejidad y el teatro como una necesidad inherente al hombre.

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