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Una conexión…

Théo et Hugo dans le même bateau es una película francesa dirigida por Olivier Ducastel y Jacques Martineau, y protagonizada por Geoffrey Couët y François Nambot.

La película, que se estrena el 15 de julio, trata sobre dos jóvenes que coinciden en un club de sexo gay en París, y entre los que surge una conexión, física y a otros niveles.
Pero hay un problema. Hugo es VIH positivo, y tras el acto sexual puede que Théo se haya convertido también en portador del virus.

Ya con sus créditos iniciales y la transición hacia la primera escena del film, se nos marca un ritmo de color y texturas que dará un toque especial a la película. Rojos y azules inundan la escena del club de sexo, con la única excepción de una luz blanca que ilumina a ambos desconocidos cuando se encuentran. Un foco lumínico que destaca sus figuras entre las demás. Y es que de eso va todo, de dos personas que se encuentran en un destello de la vida, envueltos bajo un haz de luz diferente.

Théo et hugo

-¿Siempre lo haces con los ojos cerrados?
-Estoy contigo. Me ayuda a estar contigo.

Intimidad a varios niveles

Théo y Hugo. Dos jóvenes en medio de un club repleto de hombres desnudos sucumbiendo a los deseos de la carne.

Théo, con un hombre entre sus piernas.
Hugo, igual.

Pero Théo no puede apartar la vista de Hugo. Siente las caricias del acto sexual ajeno como las suyas propias. Mientras ambos tienen relaciones por separado, se encuentran tan cerca que sus labios se rozan y dejan lo que hacían para unirse entre ellos. Mientras se besan se sonríen, cómplices. Hacen lo mismo que todos los demás esa noche. Pero al mismo tiempo, hacen lo que nadie hace. Es una sensación diferente.

Théo y Hugo
La música marca el ritmo de sus corazones, sube y sube marcando ese ritual de sexo apasionado.

Entre ambos protagonistas surge una conexión, que va evolucionando durante la noche urbana. Una noche de desenfreno, sensaciones, y silencios. Y una noche de tranquilidad, preocupaciones y conversación.

Es como empezar una relación por el tejado, por lo más íntimo, desafiando las leyes convencionales del amor. Un inicio muy explícito que da paso a un desarrollo diferente. Primero conectaron físicamente, ahora toca la parte verbal.

Toca caminar por la ciudad nocturna, al igual que Jesse y Céline, aquellos jóvenes de Before Sunrise (Richard Linklater, 1995) que paseaban por Viena, haciéndose preguntas, agradecidos por ir recopilando pedazos de la vida del otro. De alguien a quien acaban de conocer y por quien sienten un vínculo especial, casi inexplicable.

película francesa Théo y Hugo

Pero Théo y Hugo se encuentran con un obstáculo, con una enfermedad grave que es posible que uno le haya pasado al otro.
No se rehuyen, aunque el discurso de la noche de desenvuelva en torno a esa cuestión: «Quiero besarte y golpearte».
Théo se siente preocupado. Hugo, culpable. Ambos se han encontrado en un mundo en el que es muy difícil encontrar a alguien, y no pueden obviar lo que han sentido esa noche. «Algo pasó entre nosotros, algo grande».

Varios planos céntricos a lo Wes Anderson, nos muestran sus rostros de temor, impotencia o preocupación, como si fuésemos un velo transparente situado entre ambos. Sentimos su conexión como una flecha que nos atraviesa.
Eso es lo que más cabe destacar, la asombrosa química existente entre ambos personajes, que nos hacen presa de su amor táctil, de la textura de sus besos, el destello de sus miradas y los roces de su piel. Besar parece que es motivo de censura o polémica en el cine según qué partes beses. Y nos olvidamos de que los cuerpos solo son una envoltura táctil, desde la cabeza hasta los pies. Meros instrumentos de lo que se oculta debajo.

Es un discurso trascendental sobre aquello que siempre se tiene miedo a mostrar. Es el sentir sin tapujos. El hablar sin tapujos. La excepción a la norma de la cultura púdica audiovisual mediante una química entre dos actores que pocas veces puede verse en el cine. Besos sentidos, reales, miradas sin palabras que las entorpezcan. Discursos íntimos que desvelan una parte de tu alma a alguien a quien acabas de conocer. Dejarse llevar por la pasión y afrontar lo que viene después. Actos irracionales que pueden cambiarte la vida en varios sentidos al mismo tiempo.

«El deseo es estúpido, pero es bueno desearte como te deseo».

Maravillosa.

no hay problema para perros

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