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Congelados en el tiempo

Hielo (Gelo) es una coproducción hispano-portuguesa dirigida por Luís y Gonçalo Galvão Teles y protagonizada por Ivana Baquero, Afonso Pimentel, Albano Jerónimo, Ivo Canelas, etc.

Hielo

En Hielo confluyen varias historias que van alternándose en sus tramas. Una de ellas relata la vida de una chica llamada Catarina, la cuál nació a partir del ADN de un hombre que fue encontrado en el hielo tras haber estado enterrado durante miles de años.
Catarina pasa su infancia y adolescencia confinada en un palacio con Samuel, un hombre que estuvo junto a ella desde su mismo nacimiento y que cree que los estudios sobre criogenización y sobre el espécimen único que es Catarina pueden ayudar a la ciencia en su eterna búsqueda de la inmortalidad.

«Los hombres siempre han tratado de derrotar a la muerte».

Gelo

Por otro lado tenemos a Joana, una chica española que se encuentra en Lisboa estudiando para ser escritora de cine. A Joana le apasiona contar historias, y una de ellas es sobre una chica nacida del ADN de un hombre que ha sido hallado en el hielo…

Joana

La película está rodada en ambos idiomas, español y portugués, siendo Joana la única que habla la lengua hispana durante casi todo el metraje de la película. La voz de Ivana Baquero, nuestra querida actriz de El Laberinto del Fauno, tiene un tono agudo, dulce y casi aniñado recordando un poco en su color a María Valverde. Ella es distinta, es la que se sale de la norma, la que marca el punto de cohesión de todo el relato.

Joana quiere contar historias, pero no le interesa el final, sino el desarrollo, el propio proceso de narrarla. «El final es solo el principio de otra cosa. Lo importante es lo que se cuenta y cómo se cuenta».

Todos esperamos siempre un final impactante, feliz, emotivo, sorprendente… Vivimos la película pensando cómo acabará, sobre todo si su trama resulta compleja y algo confusa o con nudos de guion. Pero nunca, o al menos en muy pocas ocasiones, nos dejamos llevar por lo que se está contando y disfrutamos del camino sin pensar más allá.

Gelo
Durante todos los saltos entre las historias te va dando la sensación de que la joven Catarina es la propia Joana. También influido por el hecho de que Miguel, un chico de la universidad que Joana conoce paseando, no deja de llamarla Catarina. Buena pista, ¿verdad? Pero ella está confusa, al igual que aquel que ve la película y cae en el vacío de esos huecos de la narración.

«Si quieres contar una historia, escribe una carta. El cine no es una oficina de correos» comenta Miguel nombrando a John Ford.

«El cine es la vida» contesta Joana.

La película va mezclando realidad y ficción hasta tal punto que no sabes dónde acaba una cosa y comienza la otra, como ocurre en los propios sueños. Las fronteras de lo ficticio y lo verosímil se rompen y no sabes qué historia es la verdadera, o si ambas lo son y confluyen en alguna intersección del camino. Quedan muchos cabos sueltos, ¿pero en qué sueño se atan todos los cabos?

Película hielo

La relación de Joana y Miguel va fluyendo y nos regala momentos y diálogos originales sobre las relaciones y el amor. «Todos somos normales hasta que conocemos a la persona adecuada. Si no la conocemos, nos arriesgamos a permanecer normales de por vida». Una interesante idea lanzada por un estudiante de último año de guion de cine que se puede extrapolar al transcurrir de cualquier relación, a ese salir de la rutina…

Miguel guarda un contador en el que los números van hacia atrás y, según él, marca los segundos de vida que le quedan, en concordancia con la media que se esperaría para un hombre de su talla y salud. Pero cuenta que a veces el contador va mal y se para o por el contrario, acelera su cuenta atrás.

Es una bonita metáfora sobre la frágil perceptibilidad del tiempo y el uso que de él hacemos. El tiempo no existe, es un invento creado por y para el hombre. Hay segundos que se antojan como horas, y horas que duran el transcurrir de un segundo. El tiempo es único para cada individuo y situación.

Pero a veces, aparecen personas que aceleran o detienen el caer de los granos de tu reloj de arena. A veces aparece alguien cuyos electromagnetismo distorsiona tu contador y este, confuso, ya no sabe cómo continuar con su cuenta.

Hielo

Así es Joana para Miguel. Ambos deciden ir de viaje a la nieve, ese paraíso helado, origen de la historia de Joana, y se mimetizan con el entorno hasta casi desaparecer. El vestuario está muy bien elegido para dar la sensación propicia en cada momento de la historia. Los primeros planos y planos detalle matizan pequeños momentos de gran intensidad para los protagonistas, y la fotografía les transfiere un carácter casi táctil, adecuada al contexto de evocación o realidad conveniente en cada caso.

Ambos personajes van escribiendo la propia película con su continuo intercambio de ideas y reflexiones sobre la vida.

«Aún tengo que escribir mi historia».

«¿No prefieres vivirla?».

Ambos son grandes contadores de historias. Historias sobre palacios que solo existen reflejados en la superficie de un lago encantado, historias sobre un hombre congelado hace miles de años y sobre una chica que ha nacido gracias a su código genético, historias sobre otros tiempos, sobre otras realidades, otras personas… ¿Pero cuáles son verdad? Nemo Nobody diría que todas. Entes reales que se sumergen en las aguas de la irrealidad siguen siendo reales.

Hielo

Al principio, las intervenciones de la historia de Catarina y Samuel rompen el ritmo de la historia de Joana y la hacen fluir más despacio, cosa que no está mal, pero si te paras demasiado y no desarrollas mucho ninguna de las historias, es fácil hacer que te pierdas por el camino y siembres más semillas de duda. Aunque puede que eso sea exactamente lo que se busque. El final del filme, no obstante, es muy inteligente, ya que su concepción viene anticipada en un momento de la película en el que Genius, un amigo de Miguel, comenta que es el espectador el que debe darle un final a la historia que estaba contando Joana, la del hombre congelado, que puede tratarse de su propia historia. Crear un final que nos deje reflexionando era quizá la mejor opción a elegir.

En la película tenemos varios tiempos, varias situaciones que parecen superponerse y contradecirse unas a otras, como si no existiese un tiempo verdadero, como si la propia película fuese igual que ese contador que guardaba Miguel. Es un relato filosófico sobre la propia existencia y el sentido de vivir. Una mezcla de ilusiones y visiones de sucesos que han podido o no pasar pero que de todas formas están presentes.

No es en los grandes momentos donde hemos de buscar el significado de nuestro propósito en el mundo. Es en el propio camino donde conferimos nuestra propia existencia y sucumbimos a los encantos -y desencantos- de estar vivo.

Director: Gonçalo Galvão Teles, Luís Galvão Teles

Reparto: Ivana Baquero, Afonso Pimentel, Albano Jerónimo, Ivo Canelas, Ruth Gabriel, Carlos Santos, Gonçalo Galvão Teles, Inês Castel-Branco, João Jesus, Beatriz Leonardo, etc.

no hay problema para perros

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