Los 80 vuelven a estar de moda. Esta vez gracias a la serie del verano, Stanger Things, que se ha convertido en un auténtico fenómeno mundial desde su estreno en Netflix el 15 de julio y que dará (todavía) mucho de qué hablar.

Inspirada en películas de la década en la década en la que nació el blockbuster (E.T., Encuentros en la tercera fase, Cuenta conmigo o Los Goonies), Stranger Things combina a la perfección buenas aventuras con grandes dosis de misterio, al estilo de las películas de Steven Spielberg, John Carpenter o George Lucas. Pero la clave del inmediato éxito de la serie de Matt y Ross Duffer es el terror, presente a lo largo de las ocho horas de metraje, y que encuentra su inspiración en las historias del maestro del terror: Stephen King, que no ha duda en alabar la serie de los Duffer.

Cartel promocional de la serie "Stranger Things"

Todo empieza en Hawkings, un pequeño pueblo del estado de Indiana en el que nunca pasa nada. Estamos en 1983. Los niños se encierran en el sótano para jugar a “Dragones y mazmorras” durante horas, se mueven en bicicleta y se comunican a través de walkie-talkies. Mientras, sus hermanas mayores viven la emoción de las primeras citas, se enamoran de los chicos malos y empiezan a beber sus primeras cervezas. Hasta que uno de tus mejores amigos, el pequeño Will Byers, desaparece sin dejar rastro. Es entonces cuando el jefe del Departamento de Policía de Hawkings, Jim Hooper, tiene que empezar a hacer su trabajo tratando de convencer a la madre del pequeño, Joyce Byers, de que su hijo se ha escapado y que tarde o temprano volverá a casa.

Serán los amigos de Will (Mike, Dustin y Lucas) los que descubrirán que algo extraño está ocurriendo en el pueblo desde que algo escapó del Laboratorio Nacional de Hawkins coincidiendo con la desaparición del pequeño y con la llegada de una misteriosa niña: Once.

La serie recuerda a todas esas películas que nos conquistaron de pequeños (o no tan pequeños) y que desde hace algunos años intentan volver, sin mucho éxito, a la gran pantalla. La creación de los hermanos Duffer cae en todos los tópicos de este cine de aventuras infantiles, plagando la serie de decenas de referencias ocultas, sin caer en los excesos y creando un producto propio que despierta la nostalgia, los recuerdos de infancia del espectador.

Los protagonistas de "Stranger Things"

Stranger Things consigue mantenernos pegados al sillón con un guión sobresaliente, lleno de saltos y de giros inesperados, una ambientación magistral y unas grandes interpretaciones de la mano de actores prácticamente desconocidos. Entre los actores destaca David Harbour, el encargado de interpretar al sheriff Jim Hooper y al que hemos podido ver en películas como Brokeback Mountain, Quantum of Solace, Black Mass o la recién estrenada Escuadrón Suicida; o en series como Banshee o Ley y Orden. Pero, sin duda, la mejor interpretación de la serie corre a cargo de Winona Ryder (Bitelchus, Cisne Negro, Drácula o Eduardo Manostijeras), la encargada de dar vida a la madre del pequeño desaparecido, Jayce Byers. También destacan las actuaciones de Finn Wolfhard (al que podremos ver en la adaptación de It que prepara Andrés Muschietti), Gaten Matarazzo y Caleb McLaughlin, que interpretan al trío protagonista (Mike, Dustin y Lucas), y Millie Bobby Brown como la misteriosa Once.

Título original: Stranger Things (2016).

Dirección: Matt Duffer, Ross Duffer, Shawn Levy.

Guión: Matt Duffer, Ross Duffer, Jessica Mecklenburg, Justin Doble, Alison Tatlock, Jessie Nickson-Lopez.

Reparto: Winona Ryder, David Harbour, Finn Wolfhard, Millie Bobby Brown, Gaten Matarazzo, Caleb McLaughlin, Matthew Modine, Natalia Dyer.

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