Se podría hacer una lista infinita de películas que nos han regalado una buena siesta, de aquellas que fuimos a ver por aburrimiento y acabaron aburriéndonos más que nuestra propia existencia, o de todas aquellas que nos obligaron a abandonar la sala o a apagar el televisor por ser, sencillamente, insoportables. Desde clásicos sobrevalorados como 2001: Una odisea en el espacio (sintiéndolo mucho por el maestro Stanley Kubrick), hasta sagas adolecentes sin brío (de Crepúsculo a Cazadores de sombras o The Host), pasando por las peores comedias, como Supersalidos de Greg Mottola, o los últimos estrenos, por ejemplo Sparrows de Rúnar Rúnarsson o El renacido de Alejandro González Iñarritu (habría que hacer un especial de las películas más sobrevaloradas de los grandes premios).  Pero algunas de ellas podrían haber sido grandes películas aunque se quedaron a mitad de camino y fueron totalmente desaprovechadas. Como homenaje a todas esas “obras de arte” que se quedaron en el camino, aquí va un top 5 con las películas más desaprovechadas de la historia.

(Como los gustos son cosa de cada uno, no dudéis en crear vuestro propio ranking en los comentarios)

Transformers

La saga robótica con las que nos viene abrumando Michael Bay (La isla, Dolor y dinero) desde el año 2007 nunca tuvo buena pinta, pero por un segundo pareció que Bay sería capaz de hacer algo diferente con ella. Nada más lejos de la realidad las, hasta ahora, cuatro películas son un cúmulo de explosiones, batallas robóticas y poses sexys de sus protagonistas. Algo parecido a lo que podemos encontrar en la innecesaria 13 Horas: Los saldados secretos de Bengasi (2016) también de Bay pero, esta vez, sin autobots. Y mejor no hablemos de Las tortugas Ninja, la película de 2014 dirigida por Jonathan Liebesman (Invasión a la Tierra, Ira de titanes), producida por Bay, y de la que nos espera una tediosa segunda parte mientras Bay amenaza con otra película de Transformers.

Hanna

Joe Wright (Orgullo y prejuicio, Anna Karenina) dirigió en 2011 esta historia sobre una niña, interpretada por Saoirse Ronan (Desde mi cielo), que ha sido entrenada desde pequeña por su padre, un ex agente de la CIA, al que pone cara Eric Bana (Troya, Múnich), y que deberá enfrentarse a la malvada Kate Blanchett (La verdad, Carol). Lo que parecía una premisa interesante no del todo trillada en la gran pantalla, se convierte en una penitencia para el espectador que queda sometido al aburrimiento que transmite la dirección de Wright, un guión sin sentido y unas actuaciones que dejan mucho que desear.

Batman vs. Superman: El amanecer de la justicia

Han corrido ríos de tinta sobre la película de Zack Snyder (300, Watchmen) que pretendía enfrentar a los dos personajes históricos de DC Comics: el murciélago de Gotham y el superhombre de Metrópolis. La cinta de 2016 prometía mucho (tal vez demasiado) y se quedó en nada. El casting no ayudó mucho. Las interpretaciones de Ben Affleck (Pearl Harbour, The Town: Ciudad de ladrones) y Henry Cavill (Inmortals, Operación U.N.C.L.E.), como Batman y Superman, no consiguen transmitir la fuerza que desprenden los personajes en las páginas de los comics. El único que aporta algo a la película (aunque los fans lo detesten) es Jesse Eisenberg (Ahora me ves, Café Society) como el malvado Lex Luthor. Aún así ningún actor de la película está a la altura, y aún menos con la Trilogía del Caballero Oscuro de Christopher Nolan (Memento, Origen) tan reciente. La dirección de Snyder, carece estilo que nos enamoró en Watchmen y que podría haberle dado el toque que la superproducción pide a gritos. Además el guión es un cúmulo de clichés del cine de acción que hacen que el espectador se pierda y que convierten Batman vs. Superman en una película aburrida y sosa.

El lobo de Wall Street

Este puede que sea uno de los mayores fracasos de Martin Scorsese (Toro Salvaje, Infiltrados). La historia del bróker Jordan Belfort daba para una hacer una gran película por lo surrealista de la historia, pero Scorsese cayó en los excesos: drogas, fiestas desenfrenadas y una persecución policial que no transmite absolutamente nada. La sucesión de escenas con drogas en estrambóticas fiestas cansa cuando abarcan más de dos horas de película. Lo único destacable de la cinta son las interpretaciones de Leonardo DiCaprio (Diamantes de sangre, El gran Gatsby), Jonah Hill (Los amos del barrio, Una historia real), Kyle Chandler (Super 8, Bloodline) y Matthew McConaughey (True Detective, Interestellar), que se ven abocados al fracaso por un guión infantil y una dirección que deja mucho que desear.

Hombres, mujeres y niños

El director de Juno o Gracias por fumar, Jason Reitman, presentó en 2014 una película coral sobre los efectos que las nuevas tecnologías y las redes sociales tienen en las relaciones de pareja y en la familia. La dirección de Reitman no era mala pero, como pasó en otras de sus películas (entre la que incluyo Juno o Una vida en tres días), no consigue captar la atención del espectador, en gran medida por culpa de un guión que puede arrastrar una gran historia directamente hacia el olvido. Un gran reparto con, entre otros, Adam Sandler (Niños grandes), Jennifer Garner (Dallas Buyers Club), Rosemarie DeWitt (Matar al mensajero), Ansel Elgort (Bajo la misma estrella), Dean Norris (Breaking Bad) y J.K. Simmons (Whiplash), echado a perder por un guión que podría haber convertido Hombres, mujeres y niños en una gran película.

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