Y tú, ¿te atreves a poner a prueba tu amor propio?

Era la primera vez que iba a la Sala Nueve Norte, en pleno barrio de Malasaña. Esa noche de sábado fui a ver La estética de las cosas, un título muy sugerente para cualquier obra de arte que se precie. De hecho, precisamente eso era lo iba a ver, arte, en su más amplia extensión de significado.

La estética de las cosas es una apuesta cuyo texto es muy actual, así como su mensaje final, que no dejará indiferente a nadie. Autoría de Neil LaBute, esta historia de pasión, obsesión, manipulación y por qué no, intriga y humor casi a partes iguales, llega a la cartelera de la Sala Nueve Norte dirigida por Chema Coloma, quien además forma parte del reparto de la obra.

Esta obra toca temas que no nos van a gustar, porque queramos o no, la situación que plantea la habremos vivido de una manera o de otra, ya sea en nuestra propia piel o en alguien que conozcamos. Plantea preguntas como ¿qué hay de verdad en lo que vivimos? ¿Quiénes somos? ¿Nos atrevemos a ser nosotros mismos? ¿Tenemos personalidad? ¿Qué somos? Que una obra te haga preguntas mientras la estás viendo no gusta a todos. Es respetable, pero no es mi caso. Concibo el teatro como un arte enriquecedor, tanto para los sentidos como para el alma.

Pero, ¿qué se cuenta en La estética de las cosas? Lucía es una estudiante de Bellas Artes que está preparando su gran proyecto final y un día va a un museo para admirar una estatua que pretende mancillar con un spray. Ha sobrepasado el cordón de seguridad y el vigilante, César, le llama la atención para que por favor vuelva y se coloque detrás del cordón. Un planteamiento muy sencillo, ¿verdad? El asunto se empezará a complicar a medida que avance la obra, puesto que Lucía y César empezarán una relación algo atípica o más típica de lo que nos pensamos, todo depende de cómo se mire y, sobre todo, desde dónde. El tímido y hasta si queréis, el friki de César terminará convertido en un sex-symbol digno de revista, un auténtico Adonis que hará todo lo que su novia le proponga. ¿Hasta dónde llegarías por amor? ¿Dónde queda el amor propio? De nuevo, una pregunta tras otra se irá sucediendo mientras los amigos de César, Raúl y Laura no darán crédito al gran cambio de su amigo.

La estética de las cosas

Más allá de la originalidad del texto, que me parece en sí una obra de arte, la interpretación de todo el reparto es exquisita, con cambios de registro complicados y hasta con un monólogo de Irene Rubio al estilo de las grandes protagonistas griegas que, no solo sorprende, sino que te deja con la boca abierta y el cuerpo inmóvil.

Por otro lado, el montaje me parece maravilloso, puesto que con apenas unos palets de madera consiguen trasladarnos a diferentes espacios por los que transcurren los personajes. Y disculpadme, esto es bien complicado si encima quieres guardar la coherencia de lo que se está contando, pero con este montaje se consigue que además todo sea más armónico y rítmico.

En definitiva, creo que ver este tipo de obras que te revuelven algo por dentro y que además contiene un humor ácido que gusta, es muy recomendable, aunque es un tipo de obra que podría representarse en un teatro más grande, puesto que tanto el elenco como la puesta en escena tienen capacidad para ello.

Texto: Neil LaBute.
Dirección: Chema Coloma.
Reparto: Irene Rubio, Maya Reyes, David Blanka y Chema Coloma.

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