Ahora que la BBC por fin ha anunciado la renovación de Taboo para una segunda temporada, que mejor que repasar los ocho capítulos que conforman la primera y que han conseguido, a pesar de que era complicado, que mi amor por Tom Hardy haya aumentado aún más si cabe.

Pero empecemos por el principio, ¿qué es Taboo? En lenguaje filosófico se podría decir que es el canto de amor de Hardy al cine, a su padre ‘Chips’ Hardy y a su gran amigo, y genial guionista, Steven Knight (responsable de la serie Peaky Blinders o la película Promesas del este, entre otras cosas), con los que se embarcó en esta locura de proyecto que se estima que podría hacerle perder 2 millones de libras, ya que solo ha conseguido recaudar 8,4 millones de los 10,4 que invirtió. Y menos mal que lo hizo porque, en lenguaje seriéfilo, Taboo es una de las mejores series de esta temporada, perfecta para empezar un nuevo año cargado de novedades.

tom hardy

No obstante, centrémonos en la serie como tal, pues esta cuenta la historia de James Keziah Delaney (Hardy), un joven inglés de familia acomodada que, tras desaparecer en un naufragio en la costa de África, regresa a Londres diez años después para reclamar la herencia que su recién fallecido padre le ha dejado: el estrecho de Nutka, una pequeña porción de tierra en el continente americano. Mientras intenta hacer frente a sus propios demonios, James intenta averiguar las razones que llevaron a su progenitor a morir de una manera un tanto extraña, a la vez que intenta sobrevivir a la guerra declarada entre la Corona británica y la Compañía de las Indias Orientales por hacerse con Nutka, un enclave esencial tanto para el comercio de té con China, como para la guerra por la independencia que están librando los futuros estadounidenses en Norteamérica.

Gracias a una cuidada ambientación de un Londres de principios del siglo XIX, deprimente, sucio y con enormes diferencias sociales, Tom Hardy se mueve con soltura a través de un personaje construido para lucirse con el que ha demostrado, además, que a veces los gruñidos son más elocuentes que las palabras. Y aunque es cierto que Hardy consigue llenar la pantalla con su imponente presencia cada vez que le enfoca la cámara, no hay que menospreciar al maravilloso elenco de actores secundarios que le han acompañado en esta locura, entre los que cabe destacar a Jonathan Pryce (el malvado Gorrión Supremo de Juego de tronos y el inocente padre de Elisabeth Swann en Piratas del Caribe), así como a Mark Gatiss (creador y hermano mayor del Sherlock de Benedict Cumberbatch) y Stephen Graham (al que tengo un cariño especial por haber protagonizado junto a Jason Statham, Snatch: cerdos y diamantes).

Por ponerle una pega, y quizá es una importante, diré que los personajes femeninos están bastante mal desarrollados pues, aunque todas ellas son mujeres fuertes e independientes, a la hora de tener presencia dentro del desarrollo de la trama todas quedan supeditadas a los deseos del macho alfa, en este caso el personaje de Tom Hardy. Mención especial a Oona Chaplin, que está maravillosa como siempre, a pesar de que su personaje no tiene ninguna relevancia en los hechos que se desarrollan a lo largo de esta primera temporada, lo que a mi parecer ha sido desaprovechar enormemente su talento.

En conclusión, Taboo es una serie oscura, llena de capas y matices que te hace disfrutar hasta el último segundo, ya que su último capítulo es uno de los mejores season finale que he visto en mucho tiempo. Además, Tom Hardy no tiene ningún problema en desnudarse, tal como demuestra en varias ocasiones a lo largo de la temporada, y eso siempre es un plus.

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