“La guerra es el padre de todo”

La guerra entre la libertad y las normas, entre el decoro y la vulgaridad, entre la tristeza de la soledad y la seguridad de no exponerse al mundo exterior. Esta es la guerra del protagonista, Platón, un profesor de instituto que trae de cabeza a sus compañeros con su actitud severa y excéntrica. Un personaje aislado del mundo, como muestra su curiosa caracterización: dos libros, uno a cada lado de la cabeza, que lo protegen de lo que le rodea. El catálogo de extravagancias da un toque de distinción a cada uno de los personajes, lo que hace memorable esta obra que es, ante todo, una historia de personas.

La pieza está basada en el relato El Hombre Enfundado de Antón Chéjov y, aunque es bastante fiel, resulta complicado trasladar a escena un escrito sin la ayuda de un narrador. En este caso, el director y dramaturgo David Amitín busca la forma de dar a su narrador, Petronio, interpretado por Juan Rueda, las palabras justas y necesarias. No hay un exceso de diálogo, simplemente, como en la vida, la actitud de cada personaje nos cuenta mucho más que el texto. El enfrentamiento, la alegría, la soledad; se nos revelan de forma natural al observar a cada una de estas personas, tan comunes como especiales.

Fedora y Archibaldo, interpretados por Beatriz Pasamón e Iván Mínguez.

El hombre inexistente es agridulce, a medio camino entre la comedia y el drama, el puro entretenimiento o la introspección. Transmite la sensación de estar ante una escena de la vida de un ser humano cualquiera, con sus peculiaridades, su entorno, su fugaz paso por la vida y su recuerdo, fácilmente olvidable. Es una reflexión sobre la soledad, las apariencias y la convivencia relatada desde la cotidianidad de unas gentes corrientes. Una obra sin pretensiones que destaca por la construcción de sus personajes y por sus intérpretes.

Se agradece que haya producciones de este tipo, que acercan a autores como Chéjov desde la sencillez, con textos disfrutables para todo tipo de público, unos actores más que correctos y unas condiciones técnicas limitadas pero bien aprovechadas.

Dirección: David Amitín
Intérpretes: Bernardo Riaza, Juan Rueda, Iván Mínguez, Beatriz Pasamón, Sergio de Lucas, Ernesto Sierra y Verónica Bardera.
Teatro El Umbral de la Primavera

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