La calle Ercilla de Madrid se está convirtiendo en el Broadway del off madrileño. Encina Teatro, Lagrada, Cuarta Pared y Plot Point revisten los bajos de algunas fachadas de esta calle de barrio. Pues bien, hasta Plot Point que nos vamos para hablar de Preguntas Frecuentes, una obra de la Compañía Taladro dónde no hay nada escrito y que estará hasta este último viernes.

Según la Real Academia Española, la palabra frecuente se define como “repetición mayor o menor de un acto o de un suceso”. Pues bien, esto no sucede en Preguntas Frecuentes. A pesar del nombre de la obra, cada función depende de lo que decida el público.

Los 70 minutos que dura la función tratan de un concurso televisivo dónde los concursantes han de improvisar a partir de unas preguntas que ha escrito el público previamente. En este espectáculo de improvisación las preguntas son las verdaderas protagonistas. La antesala del teatro se convierte en un enredo de pensamientos donde has de decidir qué tres preguntas quieres que se aborden en la obra (en caso de que salgan). Obviamente, mi cabeza pensó lo más rebuscado para poner en un aprieto a los concursantes, pero tristemente no salieron mis opciones. De todas formas salieron varias preguntas y situaciones que hicieron más difícil la improvisación: convertir acciones rutinarias en deporte olímpico, hacer una situación cotidiana a modo telenovela o improvisar el mejor y peor día de una persona del público. La interacción constante se transforma en un juego donde sientes que eres partícipe de la obra.

Función Preguntas Frecuentes
Función Preguntas Frecuentes

La improvisación y la idea de que el público dirija los temas de la obra es lo más interesante, pero corremos el riesgo de que algunas improvisaciones detengan el ritmo. Hay improvisaciones buenas y otras no tan buenas. Dependiendo de lo “generoso” que haya sido el espectador te puedes encontrar preguntas algo difíciles donde los actores tan solo tienen un minuto para pensar. Un ejemplo que salió: “Si un fruto seco cae a una piscina, ¿deja de ser un fruto seco?” Yo ante esto creo que dejo el escenario.

Muchas son las compañías que ahora han apostado por este formato “gamberro” de hacer teatro, dónde se rompe la cuarta pared y la improvisación coge un sentido total de la obra. Todas suelen seguir el mismo formato: el público propone y ellos improvisan. Jamming Show o el elenco de Impro Impar son ejemplos de este tipo de espectáculos, por lo tanto, la competitividad está servida.

De lo que no cabe duda es de que este formato asegura alguna que otra carcajada. El aprieto al que se someten los concursantes (en este caso los actores) te mete en el juego de tal forma que cada cinco minutos te ofrecen algo diferente. Por lo tanto, para pasar un buen rato y echar unas risas sin más, aconsejo Preguntas Frecuentes donde el ingenio de los actores va a contrarreloj.

¡Ah! Por cierto, yo fui el de “primera persona del singular del verbo roer”. A ver si tengo más suerte la próxima vez.

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