Un biopic donde la profundidad psicológica queda relegada a lo anecdótico

Stefan Zweig fue un novelista y ensayista austríaco de origen judío. Debido al auge del nazismo, vivió exiliado en ciudades europeas como París y Londres hasta asentarse definitivamente en Brasil, donde se suicidaría en 1942, convencido de que el régimen nazi dominaría el mundo.

Stefan Zweig, adiós a Europa, se inicia dando por hecho de antemano que el espectador conoce los horrores del nazismo y la situación de los exiliados. Por tanto, la película omite por completo los antecedentes de la huida de Alemania de Stefan Zweig (Josef Hader). Lo único que nos muestra es que en 1936, el protagonista se mostraba esquivo ante la posibilidad de condenar públicamente la política del país.

Quizás, el momento más emotivo de toda la película se reduzca a la primera conferencia en la que vemos a Stefan Zweig. Allí, se leen los nombres de varios intelectuales que tuvieron que abandonar el país o quedaron atrapados en campos de concentración. Tras cada uno de los nombres, intuimos la barbarie y la censura que sembró el nazismo. Pero, ni siquiera en este momento, logramos comprender el comportamiento del protagonista. Éste, más que actuar como un intelectual comprometido, parece ceder a la presión grupal como si fuera una simple marioneta. ¿Por qué motivo? La contradicción humana quizás sea la respuesta más adecuada.

A lo largo de todo el film da la impresión de que falta algo. Recorremos junto a Stefan Zweig los campos de caña de azúcar de Brasil, lo vemos celebrar su cumpleaños de forma sencilla, charlar acerca de amigos y conocidos que le envían cartas solicitándole ayuda pero, lejos de sentir cómo vive ese exilio, vemos el retrato de un hombre triste vagando de situación anecdótica en situación anecdótica. O, tal vez, la intención haya sido retratar simplemente el sinsentido del exilio de forma lenta y agónica, arrastrando al espectador de secuencia en secuencia sin provocar un mínimo de empatía hacia el protagonista. Finalmente, viendo este retrato psicológico, uno se pregunta por qué se suicida realmente, ya que carece de la intensidad y el sufrimiento necesarios para llegar a tal acto.

Stefan Zweig

La película mantiene un ritmo excesivamente pausado, con abruptos cortes capaces de omitir qué sucede en la vida de Stefan Zweig desde el año 1936 hasta 1941. Respecto a la interpretación, los personajes están correctos en sus respectivos papeles.

Stefan Zweig, adiós a Europa no ha conseguido que logre conectar con las emociones y los últimos años de vida de su protagonista. Sin duda, una película que, bajo mi punto de vista, carece del encanto de otros biopics como por ejemplo Historia de una pasión, dirigida por Terence Davies.

Director: María Schrader

Guion: María Schrader y Jan Schomburg

Reparto: Josef Hader, Barbara Sukowa, Aenne Schwarz.

Género: Biopic

Estreno: 21 de abril

[Cine] Stefan Zweig, adiós a Europa. Adiós a la emoción
Guion4
Reparto6
Efectos / Fotografía5
Lo mejor
  • Las interpretaciones
Lo peor
  • El guion
5Nota Final

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