El actor, director y productor que ha vivido en sus carnes todas las transformaciones de la meca del cine, merece que le recordemos por mucho más que por el fallo garrafal de los Oscars.

Warre Beatty -Fuente: Wikimedia

Con 80 años cumplidos el pasado 30 de marzo, Warren Beatty vuelve a la gran pantalla y lo hace por todo lo alto. En La Excepción a la Regla, que se acaba de estrenar en España, dirige, produce y actúa, poniéndose delante de las cámaras por primera vez en quince años. Además, no contento con semejante actividad a estas alturas de su vida, Beatty se pone en la piel de nada menos que todo un hito de Hollywood como fue el empresario y cineasta Howard Hughes, a quien muchos conoceréis por El Aviador de Leonardo Di Caprio.

La última película de Warren Beatty llega con un sabor agridulce porque, en el fondo, todos sabemos que realmente puede ser la última. Este regusto amargo es peor al pensar que aquello por lo que será recordado este mito hollywoodiense será el fiasco de los Oscars.

Mientras se acusaba injustamente a Beatty del fallo en la entrega del premio a mejor película, que el actor y su compañera Faye Dunaway daban a La, La, Land en lugar de a Moonlight, pocos se acordaban de todo lo que este hombre supone para Hollywood. Si existen películas como La, La, Land, es en parte gracias a historias como la de Warren Beatty.

Junto a Shirley MacLaine forma una de esas parejas de hermanos que siempre nos sorprende que lo sean, y fue precisamente su hermana mayor, que ya hacía sus pinitos en el mundo de la interpretación, quien sirvió de inspiración a ese chico introvertido que pasaba los días leyendo y tocando el piano.

Empezó con pequeños papeles en televisión y en el mundo del teatro, donde destacó desde bien temprano. Con tan sólo 23 años ya fue nominado a un premio Tony, los galardones más importantes del sector. Sería una de las tantas nominaciones recibidas que no siempre se llegaron a materializar, especialmente en los premios de la Academia. Beatty ha sido nominado a los Oscars en 14 ocasiones en distintas categorías pero sólo ha recibido un galardón, al Mejor Director, por su película Rojos de 1981.

Su debut en el cine se produjo en 1961, directamente en papel protagonista. Fue con una película que para muchos está entre las mejores de la historia: Esplendor en la Hierba de Elia Kazan. Esta historia, compartida con una inolvidable Natalie Wood, habla sobre el puritanismo de una sociedad que estaba a punto de abrirse a la revolución sexual de los años 60. Una revolución de la que sin duda Warren Beatty fue miembro activo.

Antes de la “célebre” escena de los Oscars 2017, si había un sambenito que hacía que sus méritos profesionales pasasen a un segundo plano al hablar del actor, era sin duda su agitada vida amorosa. Hasta Shirley MacLaine, famosa por su excelente sentido del humor, bromeaba diciendo que debía ser la única mujer en Hollywood que no se había acostado con Warren Beatty.

Este Julio Iglesias del cine siempre le ha quitado hierro al asunto, y además lleva casado desde 1992 con Annette  Bening, a quien conocerás por American Beauty, pero está claro que lo de seductor no se aplica sólo a sus trabajos en la gran pantalla.

Una de las virtudes que siempre se le atribuye a Warren Beatty es su excelente capacidad de organización, y no sólo por un envidiable manejo de su agenda personal sino porque ha sabido gestionar muy bien su carrera. Pese a que lleva más de cincuenta años haciendo películas, solamente cuenta con unos veinte títulos en su filmografía. Eso sí, casi todos memorables y muy diferentes entre sí.

Warren Beatty será recordado por Esplendor en la Hierba pero también por obras fundamentales como Bugsy, una de las películas más importantes en el género de casinos y mafiosos; como El Cielo Puede Esperar, por la que obtuvo nominaciones a mejor película, director, actor y guión (aunque no ganó ninguna); como la comedia Shampoo, en la que interpreta a un peluquero que se acuesta con todos sus clientes (ejem); o como Bonnie & Clyde, que es fundamental en su carrera por muchos motivos.

La historia de esta pareja de ladrones que realmente existieron sigue generando interés, aunque sea a través de anuncios de televisión, cincuenta años después de que se llevase al cine. Pero hay más.

Después de que el director francés François Truffaut le hablase de Bonnie y Clyde, Beatty se empeñó en convertir esta historia en película, y ese empeño dinamitó el funcionamiento de lo que había sido el Hollywood tradicional.

En la “Era dorada” de Hollywood los actores pertenecían, literalmente, a los grandes estudios cinematográficos. Warren Beatty, al convertirse en productor de Bonnie & Clyde, reivindicaba un papel para los actores que hasta entonces no tenían.

El último galán de Hollywood, con permiso de Robert Redford, nunca ha negado ser una cara bonita pero nunca se ha quedado solamente en eso. Mientras unos se entretenían contando cuántas amantes había tenido, él iba construyendo una carrera impecable de la que ha sido amo y señor. Cuando unos se reían de su pifia en los Oscars, el que realmente tenía motivos para reírse era él.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here