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Lápiz y papel. Así comienza el 18º Festival de Cortometrajes Cortogenia que tuvo lugar el pasado 30 de marzo en los cines Capitol de Madrid. Este festival está activo durante todo el año, donde prácticamente cada mes se hace una gala para ver cuatro cortometrajes nacionales y, en el caso de esta edición, 2 internacionales.

La noche sólo acababa de comenzar. Aún quedaban veinte minutos para entrar y la cola ya daba la vuelta al edificio Carrión (sí, el de Schweppes). Al entrar, lo primero que te dan es un lápiz (parecido al de IKEA versión Cortogenia) y un papel donde figura el listado de cortometrajes que se van a ver y posteriormente votar. Del 1 al 5 tienes que evaluar cada corto para saber a quién se le otorgará el premio del público al finalizar esta edición.

Un año más, Nacho Rubio se ha encargado de presentar la gala junto a un anónimo sacado del público, tradición que parece que se va a seguir cumpliendo. Con el carisma de ambos reciben bajo los aplausos del público a los integrantes de los equipos de cada cortometraje que se iba a presentar en la gala. El primero en hablar fue Jesús Rivera, director del cortometraje Cachorro, que comentó que “es una historia pequeñita que al mismo tiempo cuenta cosas muy grandes”.

Por otro lado, Isabel Coixet no pudo estar en la gala, directora y protagonista de No es tan fría Siberia. La representante de Paramount Channel, también productora del cortometraje, fue en su lugar y pronunció las palabras que la directora habría querido decir: “Es la primera vez que hago algo directamente autobiográfico en una película mía. Siempre me ha dado mucho pudor hablar de mí o de mi familia”, leyó en ausencia de la directora.

El resto de equipos se presentaron de igual manera, destacando la presencia de Facundo Romero, director y guionista de El acto de mentir. Recién llegado de Argentina, nos muestra a través de su cortometraje lo que la prensa denomina los secuestros virtuales, fraudes que simulan un secuestro a través de la extorsión telefónica, cada vez más abundantes en su país y en Latinoamérica.

Presentación de los cortometrajes

Comienzan las proyecciones

El orden de presentación de los cortometrajes no fue aleatorio. El primer cortometraje en estrenar la gran pantalla del Capitol fue Cachorro, seguido de No es tan fría Siberia, cortometraje donde el dinamismo y el carácter documental y autobiográfico se palpa claramente desde el principio. Un minutito, cortometraje que trata sobre los derechos humanos, nos trasladó en 8 minutos a la calle Preciados de Madrid, donde una chica (María Jáimez) intenta conseguir firmas contra la reforma sanitaria ante una estampida de gente esquivándola tras cada intento.

A mitad de la gala nos fuimos de boda con La Madrina, una comedia ácida sobre una novia abandonada el día de su boda. Actrices como Sheila Fariña (la novia) o Arantxa Aranguren (la madre) dan vida a este cortometraje.

Finalmente, llegamos a la sección internacional abriendo fuego con el cortometraje belga Cracks de Koen Van Sande, que trata de una pareja que intenta aparcar un BMW en el barrio árabe de Bruselas. Después de este intento de comedia no conseguida, se cerró la primera fase del festival con El acto de mentir, donde la ciudad de Mendoza en Argentina refleja lo que sucede en Latinoamérica. La ficción se convierte en algo documental.

Después de la ovación de aplausos tras la proyección de los cortometrajes, la gente se dispuso a votar. Antes de abandonar el cine, el público depositaba su sobre en una urna donde se acumulaban todas las opiniones de los asistentes. Yo he dado un dos, un tres y varios cuatros. Veremos qué tal las puntuaciones del resto de cortometrajes que conforman este 18º Festival de Cortogenia 2017. A lo largo del año, y si hay suerte, lo seguiremos contando.

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