Para empezar hay que decir que Los Pocos, el documental, no es una obra de teatro como tal, sino más bien un espectáculo musical con algo de teatro. El hilo conductor del show es la historia de Los Pocos, un grupo musical de los 80 del que ya nadie se acuerda, y que va rememorando sus días de éxito a través de su música. Es un conjunto de canciones cómicas intercaladas con pequeñas partes de monólogo en las que van narrando sus recuerdos.

Los protagonistas, Kiko TovarPepe Macías, recuerdan por momentos a una suerte de Simon & Garfunkel versión cañí, y el vestuario contribuye a trasladarnos aún más a los 80. Hay constantes referencias al pasado que nos hacen sentir que realmente estamos viendo un documental, pero quizá los más jóvenes se sientan un poco perdidos en algunas de ellas. Sin embargo, a medida que avanza el espectáculo (y el tiempo en la historia de Los Pocos) se actualizará el contexto, hasta llegar a la mejor parte del show, en la que por fin habrá crítica política directa en forma de dos canciones desternillantes: una dedicada al rey, y la otra, el puntazo del espectáculo: Metamorfosis Kafkiana, la historia de un hombre que despierta y, de repente, es de derechas. Empieza fuerte: “Gregorio Samsa se levantó una mañana y descubrió que se había convertido en algo peor que una cucaracha”.

los pocos alfil

Los Pocos.

El resto de canciones son ocurrentes, pero tratan temas inocentes que no suscitan tanto interés, y que incluso llegarán a aburrir a muchos. Hay una serie de canciones dedicadas a animales que termina haciéndose larga, y al escuchar Metamorfosis Kafkiana uno se pregunta por qué se han centrado en los animales y no han seguido esa otra línea, que podría haber desembocado en un magnífico espectáculo cargado de coyuntura y con algo menos de cursilería.

Los intérpretes defienden con soltura tanto la interpretación musical como la del personaje, aunque les costó encontrar respuesta por parte del público, que parecía desinflado después de unas cuantas canciones. Quizá el show peca de ser demasiado largo, y mejoraría recortando algunos temas que ni aportan demasiado a la historia de Los Pocos ni consiguen arrancar risas al espectador.

En definitiva, este stand-up musical podría resultar hilarante revisando los temas incluidos y adaptando el tiempo, ya que hay que tener en cuenta que la audiencia es, por norma general, reticente a mezclar música e interpretación (¿quién no ha oído eso de “yo no soy de musicales?”). Aún así, merece la pena solo por las dos canciones mencionadas y por alguna más que seguro conseguirá sacar una risita tonta.

[Teatro] Los Pocos, el documental: convence por poco
Guion6
Reparto6.5
Montaje5.5
Lo mejor
  • "Metamorfosis kafkiana"
  • La soltura en el escenario de Kiko Tovar y Pepe Macías
Lo peor
  • Algunas canciones sobran
6Nota Final

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