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Algunas de las razones por las que ver Deseando amar

En el año 2000, el hongkonés Wong Kar Wai, uno de los directores asiáticos más reputados (The Grandmaster), estrenó Deseando Amar. Este largometraje se convirtió rápidamente en una película de culto en todo el mundo. Es la segunda de una trilogía que comienza con Días salvajes y acaba con 2046, aunque en realidad se pueden ver separadas sin problema.

Deseando amar trata de la vida de dos vecinos que un día descubren que sus respectivas parejas los están engañando. A partir de ahí, comienzan a pasar más tiempo juntos, intentando entender cómo y por qué sus parejas les han engañado. Con el tiempo, comienzan a aparecer sentimientos entre los dos protagonistas, que se debatirán si dejarse llevar por ellos o no.

Si todavía no has visto esta genial película o si no la recuerdas bien, te damos cinco razones para verla (o reverla, que nunca viene mal).

 1. La forma de contar la historia

La verdad es que, leyendo el resumen, la película no parece especialmente original. Pero sí lo es la manera en que se nos cuenta. Pese a ser una historia romántica, lo cierto es que no hay besos. De hecho, casi no hay contacto físico entre los protagonistas. Ni grandes palabras de amor. Y es que, en esta película es más importante lo que no se dice y lo que no se hace que lo que explicita. Lo que nos lleva a la siguiente razón.

2. Los actores

Al no haber grandes gestos ni palabras, casi toda la expresión de los sentimientos la tienen que mostrar los personajes de manera mucho más comedida. Casi todo se transmite mediante gestos, la entonación de una palabra o una mirada. Y tanto Tony Leung como Maggie Cheung están más que a la altura para superar esta dificultad.

Tony Leung fumando.

3. La estética

La película, en general, es muy intimista. Casi toda la acción se desarrolla en interiores o en calles desiertas. En todo momento los protagonistas intentan ocultarse de los demás para evitar chismorreos. Como si la propia cámara fuese también una intrusa (y por tanto el espectador), muchas de las escenas las vemos a través de espejos, entre las hojas de una planta o de distintos objetos.

4. La banda sonora

La verdad es que la música que escogieron para esta película es un conjunto bastante curioso. El tema principal, una canción preciosa que embellece escenas en apariencia anodinas, se junta con temas en cantonés y con algunas canciones del estadounidense Nat King Cole interpretadas en español. Muchas veces la música se encarga de decir lo que no dicen los personajes, sobre todo la interpretación del americano de Quizás, quizás, quizás. Dos palabras que podrían ser el resumen de Deseando amar.

5. El espacio y el tiempo

Y ya la última razón: la ambientación de la película. Como historia, se desarrolla durante la década de los sesenta en distintos países del sureste asiático, pero sobre todo en Hong Kong. Lo cierto es que apenas aparece la ciudad en ninguna escena, pero aun así se deja entrever su esencia asiática que le da a la película un rollo entre elegante y misterioso.

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