¡Ya en cines!

Formar parte de la realeza no siempre es sencillo, a veces puedes sentirte como una marioneta sobre la que todos tienen control.

Eso es, en parte, lo que nos cuenta El rey de los belgas. Cómo el rey de Bélgica, Nicolas III, está de visita oficial en Estambul cuando Bélgica se divide. El rey tiene que volver de inmediato a su país para poner orden, pero una tormenta los deja incomunicados. Sin aviones o teléfonos, el rey, su séquito y un cineasta inglés que estaba rodando un documental sobre él deciden buscar una alternativa para volver a palacio cuanto antes. Pero parece que todo está en su contra y su regreso se convertirá en una verdadera odisea con la que atravesarán los Balcanes, un territorio muy pintoresco.

El rey de los belgas

La película empieza de una forma seria y formal que recuerda en algunos planos a El discurso del rey, pero en cuanto el narrador, que también es el director del documental, empieza a contar la historia, esa seriedad desaparece para dar paso a situaciones hilarantes y absurdas. En cuanto se declara el cierre de aeropuertos y comunicaciones, la película da un giro completo para convertirse en una road movie en la que las personas más cercanas al rey deben acompañarlo a través de Los Balcanes, fingiendo ser otras personas para poder atravesar toda la zona sin problema. Peter Van Den Begin da vida a un rey Nicolás III excepcional, correcto, cercano y entrañable, mediante una gran interpretación.

En general la parte de road movie tiene un buen ritmo y es bonito ver los vínculos que se crean entre los protagonistas, aunque el final es un poco acelerado y deja la historia sin terminar aunque con un buen sabor de boca.

Director: Peter Brosens y Jessica Woodworth.

Reparto: Peter Van Den Begin, Lucie Debay, Titus De Voogdt, Bruno Georis, Goran Radajovic…

 

 

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